El negocio puede ser cruel: Sharapova merece una segunda oportunidad y los sponsors no se la dan.

En el 2003, a Maria Sharapova la conocían como la nueva Anna Kournikova . Comparaban su belleza, sus gestos, su gusto por la moda y la posibilidad de generar más millones fuera de la cancha que dentro. Tenían razón. La única gran diferencia es que Sharapova ha respondido mejor en las pistas que Anna. De aquella afirmación ya nada queda, al contrario, ahora se busca a la nueva Sharapova .

Y cuando Maria ganó que se pronunciara su apellido, también las marcas más prestigiosas batallaron por tener su nombre con ellas. Pocos en el mundo presumen tener a Nike, Porsche y Tag Heuer a sus pies (porque los tenía hasta el fin de semana). Luego, el amor se esfumó apenas ella terminó de decir que había dado positivo por el meldonium en el Abierto de Australia.

Las marcas que si algo cuidan con recelo es su imagen decidieron desprenderse de inmediato de la atleta rusa. Ella optó por confesar, aceptar, y eso seguramente tendrá mucho que ver para que la sanción de la Federación Internacional de Tenis sea probablemente menor a un año, pero lo suficiente para perderse al menos dos Gran Slam y los Juegos Olímpicos del próximo mes de agosto.

El deporte profesional vive una era de poca credibilidad y si en algún momento sale apenas un pequeño escándalo o duda, de inmediato las empresas emprenden su huida sin siquiera empacar.

Maria en todo momento ha demostrado ser una atleta profesional. Una chica que tiene a las marcas de belleza, lujo y moda a sus pies, que ha sido considerada una de las mujeres más bellas del planeta; no tendría que preocuparse por ganar en el tenis. Pero lo hace y lo ha hecho dignamente. Es la única que ha rivalizado seriamente en la era de Serena Williams.

Pero las empresas tuvieron tanta paciencia con personalidades como Lance Armstrong, que se la acabaron. Ahora a nadie le perdonan nada. Si ya de por sí es un golpe letal dar positivo para un atleta, ahora que las marcas te exhiban diciendo públicamente que se van porque eres el sucio , apestado , tramposo , malo ... seguro que es terrible, devastador.

De acuerdo con lo que se sabe (porque es verdad que sería un error meter las manos al fuego por alguien), Sharapova es una atleta en toda la extensión de la palabra. Tanto que le costó a Nike convencerla y así, de buenas a primeras, deciden irse. Esto es negocio, pero tampoco se ha dado una sanción, tampoco se ha dicho que ella se irá más de un año. Merece tener una segunda oportunidad.

Todas las compañías han dejado la casa sin siquiera despedirse; nadie ha dicho hasta pronto o al menos una promesa de regresar. Maria Sharapova ha sido valiente al salir y pedir disculpas. Era lo menos tras su error, pero también se agradece en una época donde el deporte se ha acostumbrado a mentir. Mienten sus directivos, sus jugadores, sus instituciones. La honestidad de la rusa es para agradecerse.

En un negocio todo vale (hasta lo malo, despiadado y más cruel). Eso dicen los que están acostumbrados a negociar con las grandes empresas o las personas más solicitadas. Pero eso de que Nike o Porsche decidieran desprenderse de Maria tan pronto como pudieron es desafortunado. Es como deshacerse de un objeto.

Hasta ahora, ninguna marca a las que les da en promedio al menos 10 millones de dólares anuales ha expresado su apoyo a Maria. Nada. Ésta también es la realidad del negocio, cuando te dan la espalda pese a que tu carrera merezca ser reconsiderada.