El gobernador Gabino Cué está enterado del potencial y las dificultades de esta planta eólica. No tiene pretexto para dejar las cosas como están.

Mareña es el nombre de una empresa que nació pensando en grande y que ahora está luchando por sobrevivir. Estaba proyectada para ser la planta generadora de energía eólica más grande de América Latina, a través de una inversión de 15,000 millones de pesos.

Produciría 1,6 Gwh de electricidad, que abastecería a las empresas del grupo regiomontano FEMSA. Su puesta en marcha permitiría ahorrar el consumo de 1.92 millones de barriles de petróleo al año.

El 30 de junio del 2011, recibió el permiso de la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Un año y medio después, sigue siendo un proyecto no nato. El 14 de enero del 2013, el presidente de la CRE, Francisco Xavier Salazar, envió una carta al gobernador de Oaxaca, Gabino Cué. Es notable la molestia y/o extrañamiento del Funcionario federal la construcción debió haber comenzado ya, no obstante, esto no ha sido así afirmo.

Los inversionistas están desesperados. Ya han invertido 300 millones de dólares y tienen comprometidas líneas de crédito por 700 millones, que podrían perder si no hay avances en la construcción. Una parte de los equipos que generarían la electricidad está en una bodega de Salina Cruz, llegó de Dinamarca, donde la produjo la firma Vesta.

El presidente de Mareña Renovables es Jonathan Davis, quien fue presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) desde el 2000 hasta el 2006. En los últimos días ha amagado con abandonar el proyecto. Nos cansamos de esperar a que el gobierno aplique la ley nos hemos reunido con el Gobernador y le hemos solicitado hasta el cansancio que intervenga para hacer valer el estado de derecho pero la respuesta es la misma .

¿Por qué no actúa Gabino Cué Monteagudo? La inacción del Gobernador es difícil de comprender. Oaxaca es uno de los estados más pobres del país, su PIB per cápita es de 56,975 pesos anuales, sólo mayor al de Chiapas y una cuarta parte del que tiene el D. F; de su población, 68% está en condiciones de pobreza patrimonial (frente a 47% nacional, según el Coneval); no tiene una gran industria propia, ni condiciones naturales para descollar en producción agrícola. En los últimos años, Oaxaca ha llamado la atención por su potencial en la producción de energía eólica. No hay zona de México que tenga las condiciones atmosféricas que tiene el istmo de Tehuantepec. Ahí el viento alcanza velocidades promedio superiores a los 8.5 metros por segundo. Ya ha captado el interés de grupos internacionales como Iberdrola y ACS. Las inversiones en esa zona suman varios miles de millones de pesos.

El proyecto de Mareña es el más ambicioso de los que han llegado a Oaxaca. Los detalles que dificultan su instalación nos remiten a una historia de rivalidades entre comunidades vecinas, San Dionisio del Mar y San Mateo del Mar. Las versiones extraoficiales hablan de intentos de corrupción de líderes comunales, que piden fuertes cantidades a cambio de dejar pasar el proyecto. También hay argumentos en contra de Mareña, de corte medioambientalista, pero éstos no cuentan con el aval de estudios serios.

Oaxaca no puede darse el lujo de perder una inversión de 15,000 millones. México no puede permitirse que una de las regiones con mayor potencial de producción de energía renovable se maneje como si fuera una sub-república bananera, ¿o sí?

[email protected]