Recientemente se informó la intención de nominar al economista Gerardo Esquivel como miembro de la Junta de Gobierno del Banco de México. Sustituiría, hasta la finalización de su periodo en el 2022, al subgobernador Roberto de Cueto quien renunció. Desde la entrada en vigor de la ley en 1994 que le confirió autonomía al banco central, habrá habido 18 personas que han formado parte de la Junta de Gobierno en algún momento, considerando a Esquivel y a Heath, el otro nominado para ocupar una vacante. Con Esquivel sería la primera vez que se invoca la excepción en el artículo 39 de la ley del banco de cumplir con el requisito de “gozar de reconocida competencia monetaria y haber ocupado por lo menos por cinco años cargos de alto nivel en el sistema financiero”. Este requisito se dispensa si se “trata de profesionales distinguidos en materia económica”. Esquivel lo cumple, ya que es un académico e investigador riguroso que se ha abocado con profundidad al análisis del combate a la pobreza, la distribución del ingreso y a las finanzas públicas. Los dos primeros no son temas típicos para el quehacer y responsabilidad de un banco central, a pesar de su relevancia para otros ámbitos de políticas públicas. A Esquivel se le considera de corte heterodoxo y tendrá que aprender a ser banquero central, lo cual podría no ser sencillo.

Por su cercanía con el presidente López Obrador, se ha especulado que a Esquivel lo estarían perfilando para ser gobernador a partir del 2022. Es una alta probabilidad, ya que el artículo 39 de la ley exige que para que un subgobernador que cae en el supuesto del profesional distinguido pueda ser gobernador requiere cuando menos una permanencia de tres años como integrante de la junta, lo cual sí cumpliría. Imaginemos el siguiente escenario: En el 2019 con la mayoría de Morena en el Congreso se aprueba una modificación a la ley del banco, estableciendo el mandato dual de inflación y crecimiento económico. En ese escenario, suponiendo que Heath sea un subgobernador ortodoxo, el voto de Esquivel será solitario y la junta estará 4:1 en favor de privilegiar el mandato de controlar la inflación en el 2019 y el 2020. A partir de enero del 2021 termina el periodo del subgobernador Guzmán y podrá ser reemplazado por un economista de corte heterodoxo; aun así, las votaciones estarán 3:2 en favor de la ortodoxia. Pero al inicio del 2022 el presidente puede designar a un nuevo gobernador, pudiendo mover a Esquivel a esa posición y sustituirlo con otro miembro heterodoxo. Entonces, ahora sí, para la segunda mitad de su sexenio tendrá un control de 3:2 en las decisiones que favorecerán el mandato del crecimiento sobre el control de la inflación. Es una manera de respetar la autonomía del banco y su ley, pero de tener control para mover las acciones del banco en la dirección del crecimiento. Huelga señalar que este escenario es muy peligroso para la estabilidad de precios y, al final, contraproducente para el crecimiento económico. Por ello la disyuntiva de dos objetivos para el banco central no conduce a lograr un mejor bienestar social.