Hoy, entre la caída productiva del hemisferio norte y la potencial caída productiva en el hemisferio sur, se gesta una situación actual alcista que actúa como catalizador de problemas en la fluidez de la cadena de suministro en el mundo.

Buenos días, buenas tardes, buenas noches, siempre es un placer saludarte. ya estamos en afán de empezar a despedir este 2020 que sin duda será un año que estaremos viendo por el retrovisor un largo tiempo.

En termino de todo, ha sido un reto especial navegar adversidades varias y narrativas cambiadas.

Hoy estamos en medio de un hueco lleno de demanda. ¿Qué tal ese oxímoron? Diremos categóricamente que la demanda por soya se encuentra inmersa en un hueco productivo en el que hay poca certeza de poder lograr un ciclo agrícola sudamericano de alto rendimiento. La razón es el clima lógicamente, este 2020 es además de todo un año niña y esa condición implica sequía en el sur del continente. Te podrás imaginar que si a la producción se lastima, el precio se afirma, eso no es sorpresa, sin embargo imagina lo que tiene que tendrá que hacer el precio si encima de ello tienes a China comprando soya como si no hubiera mañana.

Los norteamericanos están increíblemente vendidos y sus inventarios han disminuido notablemente, esta situación los tiene al borde de empezar a rascar los silos y para cuando eso suceda, nos pondremos en modalidad de administrar existencias marginales. Con los norteamericanos pensando en racionalización, la realidad es que cualquier aparición de intención de compra será encarada con la formación de una pared de precio. El cometido es destruir demanda.

Como bien sabes, no hay cosa más cara que la que no tienes y la falta de alimentos por la razón que sea pude voltear gobiernos, el trigo nos enseñó esa lección en el norte de África hace algunos años. Hoy entre la caída productiva del hemisferio norte y la potencial caída productiva en el hemisferio sur, se gesta una situación actual alcista que actúa como catalizador de problemas en la fluidez de la cadena de suministro en el mundo.

Si, Covid-19 es un alto disruptor que tiene a muchos usuarios estructurándose lejos del “justo a tiempo” y comprando agresivamente “por si acaso”.

El mundo está viendo shocks de demanda que tal vez no son consumos de inmediato, sin embargo para el tema de lo estratégico, en lo que el sistema de abasto regresa al orden, es mejor tener lo estratégico bien amarrado y evitar así problemas de estabilidad social.

Permíteme despedir esta columna con un popurrí, nos vamos cantando las historias del día en el orden de las siguientes narrativas:

Brasil, centro y norte seco y secándose rápidamente con incrementos de calor y bajas probabilidades de lluvias para los próximos días, el 10% de la zona productiva para soya está en estrés. Brasil en intenciones podría producir entre 128 y 135 millones de toneladas de soya, es temprano aun para declarar y contabilizar pérdidas definitivas, sin embargo, el clima debe mostrar mejores méritos de manera urgente.

La condición productiva deteriorada aplica también al norte de Argentina que sumado al problema climático, tiene un problema económico y político. Para un productor argentino es lacerante administrar gestión comercial cuando tiene un diferencial cambiario que debilita sus ingresos y radicaliza sus costos, la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el dólar débil oscila entre 120 y 140%, esto es que cobran dólares a la mitad o menos de lo que tienen que gastar para poderlos comprar y hacerse asistir de insumos.

Los argentinos tienen ingresos cortados por mitad y costos por duplicado que en conjunto se empeora con una inflación rampante por encima del 40 por ciento. Difícil vender mercadería y quedarse en pesos argentinos. Súmale el problema climático, enjuague y vuélvase a usar. Los productores argentinos no venden más allá de lo que absolutamente necesario, su problema es no tener uso para sus pesos.

Mientras tanto, los norteamericanos están muy solos en el abasto mundial, y la capacidad de alternar con orígenes del mar negro se complica una vez que Ucrania tuvo un ciclo agrícola complicado y le ha restado capacidad de exportar maíz agresivamente como antes lo hacía, lo de Ucrania me parece que es complicado para maíz, pero radical en girasol.

Lo anterior ha generado una crecida de precios que impacta el comercio mundial de oleaginosas. te puedes imaginar que los aceites vegetales se ponen en fuego y mientras todo esto sucede, China no deja de ser una aspiradora, creada por mal manejo de inventarios de maíz, Covid-19  y la incertidumbre geopolítica, los chinos  han multiplicado la compra y nos están complicando la vida.

Imposible cerrar el presente tratado sin hablar del trigo y para el trigo diremos que los cultivos invernales en breve serán sepultados por una cama de nieve navideña, más vale que esto suceda antes que se estacionen los fríos crudos en Rusia y las planicies norteamericanas, la nieve sirve de insulacion y como dije hace rato, se necesita pues entrara el trigo a invernar en condiciones muy pobres, esto ha generado alguna angustia para los camaradas rusos que son el día de hoy los exportadores de trigo más grande del planeta.

Ante la potencial falta de trigo y la crecida en precios, se espera que intervengan limitando exportaciones, pues los precios internos de harina se levantan y ya sabes cómo es el populismo ni el más poderoso Putin del mundo quiere camaradas inconformes porque no alcanza para el bolillo. Animo.

aochoa@rjobrien.com