El pasado 9 de junio, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) recortó 23% su estimación sobre los inventarios de maíz para el cierre del 2011, llevándolos de 22.9 millones de toneladas, estimados en mayo, a 17.6 millones de toneladas.

Este ajuste es resultado de la expectativa de una caída de 7.7 millones de toneladas en la producción de este año con respecto al programa original, misma que sería absorbida 67.2% mediante la disminución de inventarios y 32.8% por el consumo interno para alimento animal.

Sin duda, el recorte al programa de inventarios impulsó al alza los ya de por sí altos precios del grano en el mercado internacional. Todo indica que así permanecerán hasta que salga la cosecha en Estados Unidos, que en este año iniciará en septiembre, por la demora de las lluvias en la franja maicera.

En México, la Secretaría de Agricultura considera que, durante el ciclo productivo que se siembra en primavera y verano, se cosecharán 18 millones de toneladas de maíz, cifra récord para esa parte del ciclo. En este sentido, resulta importante considerar que un rezago de la temporada de lluvias en los principales estados productores podría afectar su productividad.

De acuerdo con el Monitor de Sequía de América del Norte, 40% de la superficie nacional reportó condiciones de sequía extrema durante el pasado mayo. A nivel nacional, mayo del 2010 fue el segundo mes de mayo más seco desde 1941, las lluvias durante el mes pasado alcanzaron tan sólo 50% de las precipitaciones normales.

No obstante, para julio la Comisión Nacional del Agua pronostica que las lluvias en el país serán cercanas al promedio histórico, lo que permitirá el adecuado desarrollo del cultivo de maíz. Ante condiciones de mercado favorables y buenas perspectivas climatológicas, los productores emplearán toda su experiencia para incrementar el rendimiento de la tierra.

De esta manera, se prevé que estados con alta participación como Jalisco, Michoacán y Guanajuato incrementen su producción en 12.0, 20.6 y 21.1%, respectivamente.

Así, la mesa está puesta para entrarle al maíz con todo, para que los productores se beneficien del alto precio y para elevar la oferta nacional, evitando mayores alzas al consumidor final y mitigando la posibilidad de mayores importaciones.

*Marco Antonio Cabello Villarreal es especialista de la Subdirección de Análisis Económico y Redes de Negocio de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]