El 31 de mayo del año pasado, La Maestra Elba Esther Gordillo, presidenta vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), anunció el acuerdo para la evaluación universal de los maestros, concepto contenido dentro de la Alianza por la Calidad de la Educación. Algo que parecía imposible -expresó Elba Esther ese día en el Museo de Antropología- ya que implicaba muchas resistencias y razonadas dudas . Su euforia era tal que calificó al presidente Felipe Calderón como el Presidente de la educación.

Diez meses después, el Sindicato reconoce el acuerdo que hiciera con la Secretaría de Educación Pública sobre la evaluación magisterial, pero argumenta para su no cumplimiento que éste no prosperó porque el encargado del despacho -recordará el lector la enfermedad de Alonso Lujambio-, Rodolfo Tuirán, no lo puso en práctica, no obstante que hace más de un mes el SNTE había firmado los lineamientos generales en los que aceptaba tomar en cuenta para la primera evaluación a 550,000 maestros de primaria.

La Secretaría de Educación Pública asegura que existen las condiciones necesarias para la aplicación de la evaluación universal el próximo 24 de junio. Sin embargo, el Sindicato exigió al gobierno federal que para que el examen se realice será necesario que éste cumpla, cuando menos, con los siguientes requisitos: disponer de 140 millones de pesos adicionales a los 400 millones ofrecidos hasta ahora y otorgar autonomía al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación dijo que de no haber autonomía lo que la SEP hará es otra vez simular, por eso demandó que la prueba la diseñen profesionales, que no queden en manos de una autoridad en la que no hay confianza (no se especificó cuál es esa autoridad y por qué no hay confianza en ella) porque finalmente -la autoridad sin confianza- lo que hará será matizar los resultados o tal vez decir que todo está bien, porque no tiene recursos para atender la formación continua .

Independientemente de lo que usted haya entendido de los argumentos expresados por la dirigente del SNTE profesora Silvia Luna consignados en el párrafo anterior, a este textoservidor le parece que lo expresado está basado en suposiciones, conjeturas y especulaciones.

Con tantos pretextos y requisitos extraños que están imponiendo para dificultar la realización del examen evaluatorio, tal parece que los dirigentes del magisterio lo que desean es que a sus agremiados se les permita entrar a dicha prueba con un acordeón, teleprompter, chícharo o cualquier otro ingenio que les permita salir bien evaluados.

Pero no únicamente es el SNTE -el sindicato oficial magisterial- el que se opone a los necesarios exámenes de evaluación. Esta postura también la asume la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quien anunció el inicio del Programa Nacional de Inhibición para boicotear la evaluación universal si es que la SEP insiste en aplicar la prueba evaluatoria el próximo 24 de junio. Por primera vez en muchos años, las dos agrupaciones rivales, sedicentes de representar a los mentores, logran ponerse de acuerdo en un punto: la defensa de la mediocridad.

Los ciudadanos sabemos que desafortunadamente la mayoría del personal docente nacional padece una deficiente preparación académica, la posposición o cancelación de la susodicha evaluación universal tiene como objetivo preservar al magisterio mexicano de la imposición oficial de los apéndices auriculares de asno.

Elba Esther, la mala educación

Independientemente de que el examen se realice el 24 de junio como lo pretende la Secretaría de Educación Pública o se posponga indefinidamente, como lo pretenden las dos corrientes sindicales, es indiscutible que se ha creado un conflicto entre las autoridades de la SEP y el magisterio. Dado lo avanzado del sexenio dudo que se resuelva.

Por otro lado, es un hecho que el asunto tiene repercusión en la cúpula: la relación entre La Maestra Gordillo y el presidente Calderón ya bailó las calmadas.

Lo cual es algo natural, en la política mexicana son pocas las lealtades que duran más allá de la fecha en que hay un nuevo Presidente electo, fecha ya muy cercana en nuestro calendario institucional. Después del 1 de julio comenzará para Felipe Calderón la etapa de los menos días, señor Presidente .

Si hace 10 meses, la señora Gordillo proclamó a don Felipe: El Presidente de la educación , calculadora y pragmática bien puede darle la bienvenida a Enrique Peña Nieto con un discurso donde lo proclamé El Presidente educador y le manifieste: Usted señor Presidente nos ha demostrado que no se necesita haber leído tres libros para pasar a la historia como el Primer Mandatario mexicano en cuyo gobierno se realizó el primer examen de evaluación universal .

¡De panzazo!

Éste es el título del documental de Juan Carlos Rulfo y Carlos Loret de Mola. Transcribiré por considerar que tocan el meollo del tema dos partes de la conversación sostenida entre el periodista Loret y la líder vitalicia. Se deduce quién habla.

-¡Todos los males es el SNTE!

-Espéreme, es que no me la creí. (Le da la mano a la profesora) ¿Va usted a evaluar a todos los maestros?

-Yo no. Estoy dispuesta a que hagamos evaluación del desempeño docente de cada trabajador de la educación.

-¿Por qué siento que usted me está dando la mano y trae truco? ¿No trae truco?

-¿Sabe por qué lo siente? ¿Sabe por qué? Porque me tiene desconfianza.

Loret asiente. (Según un técnico de la producción que me pidió no decir su nombre, Carlos se llevó la mano a su cartera).

-¿Sí? Me la tiene. Lo lamento. Yo a usted no le tengo desconfianza.

-Bueno, es que yo soy periodista. Yo no puedo hacer el examen.

-No. Es usted un ciudadano y un padre de familia, a los ojos le digo: estoy dispuesta.

-¿Cómo le hacemos? ¿Cómo le hacemos? ¿Quién hace la prueba?

-Ayúdeme a pedirle a la Secretaría de Educación Pública que se ponga a trabajar sobre la evaluación.

La cámara enfoca la cara de Elba Esther. No llega al close up porque el lente es muy sensible. Corte a: Con títulos se forma una leyenda que resume lo que Loret dice fuera de cuadro:

-En julio del 2011 la SEP y el sindicato firmaron un acuerdo para evaluar a todos los maestros. Aunque si reprueban, no pasará nada. Sí traía truco.

Oí por ahí

El profesor hace un examen a sus alumnos. Entre la ciudad de México y Ciudad Juárez existe una distancia de 1,700 kilómetros, supongamos -les dice- que un tren recorre esa distancia a un promedio de 80 kilómetros por hora. Considerando que el tren cuya capacidad es de 500 pasajeros, sale de la capital a las 10 de la mañana con 30% de su capacidad de pasajeros ocupada. En la ciudad de León, Guanajuato, se agrega 10% más de viajantes, en Guadalajara se baja 20% de los pasajeros y en Chihuahua abordan el tren 27 pasajeros más. Considerando estos datos, ¿quién me puede decir mi edad? Pepito levanta la mano.

El maestro le concede la palabra: Usted tiene 40 años. ¿Cómo llegaste a esa conclusión? Muy fácil -dice el chamaco-, mi hermano tiene 20 años y es medio mamón.