El singular, vida, vida

D. Bonhoff, Die Wahrheit.

La reforma educativa no puede tener otra finalidad que elevar la calidad de la enseñanza. Las últimas evaluaciones del ciclo básico y el medio superior arrojan un déficit en comprensión de lectura, redacción y matemáticas. Un déficit alto, cuantitativamente. Además, si la cobertura es de 100% en la educación primaria, tiene caídas subsecuentes en secundaria y preparatoria, bachilleratos técnicos o escuelas vocacionales. 

Las universidades públicas, por su lado, no tienen ya la capacidad de dar lugar a la creciente demanda, pues todas ellas están saturadas. Sin duda, en los próximos 15 años, los mercados de trabajo provocarán cambios en las opciones profesionales y, al mismo tiempo, en los centros de enseñanza superior se modificará el perfil de las carreras, tanto de las técnicas como en ciencias sociales y humanidades. Digitalización, informatización y robotización de, prácticamente, todas las actividades lleva a hacer las cosas de otra manera. El modo de producir riqueza será otro y puede acompañarse de otros modos de apropiársela, más equitativos e igualitarios.

Todo comienza en el ciclo básico. Su calidad depende de los maestros y de ciertas condiciones en el ámbito familiar. Buenos maestros hacen buenas escuelas. Maestros bien formados, aquí y en el mundo entero, abren los horizontes creativos de los alumnos y constituyen una de las grandes mediaciones para lanzar al país hacia el futuro. Del ánimo de los maestros depende el ánimo de México. Por ello, ha de alentarse un reconocimiento sin mezquindades a sus tareas docentes y formativas. A los maestros manifestantes no hay que verlos pasar con indiferencia, sino aplaudirles, en sus aulas se forman los mexicanos de los nuevos tiempos, que los habrá. 

De lo anterior se deduce la necesidad de asegurar una formación de altísima calidad de los maestros. Algo se ha hecho, pero falta. Las distintas licenciaturas en enseñanza básica y media, impartidas por las normales y las universidades, merecen toda la atención. No deben ser vistas como carreras de segunda o de transición a otras. Una primera revaluación vendrá de los ingresos medios que alcancen de acuerdo con la nueva estructura de la carrera magisterial.

Amplias facilidades para que estudien maestrías y doctorados, viajen al extranjero y se vuelvan especialistas en las nuevas modalidades de la enseñanza les dará una tonalidad existencial específica e insustituible. La calidad de la educación requiere maestros de calidad. En eso hay que invertir.