Con una fuerte presión internacional en su contra, el presidente Nicolás Maduro juramentará este jueves ante el Tribunal Supremo de Justicia y asumirá su segundo mandato en Venezuela.

Si llega hasta el año 2025, cumplirá 12 años seguidos en el poder, algo quizá impensado en el 2013, cuando falleció Hugo Chávez. Maduro, un exconductor de camiones que hoy tiene 56 años e inició su carrera política en la década de 1990 como sindicalista en el sector del transporte, estaba en aquel entonces en el lugar y el momento indicados.

A todas luces esta nueva presidencia es ilegítima y su gobierno se encuentra cada vez más aislado. Las últimas elecciones en Venezuela, celebradas en mayo, no cumplieron con los estándares internacionales mínimos —de hecho, la mayor parte de los partidos de oposición no participó por falta de garantías y denunciaron fraude—, y a eso se suman las múltiples violaciones a los derechos humanos del régimen de Maduro.

¿Qué dice la comunidad internacional? Estados Unidos, la Unión Europea y el Grupo de Lima (con la excepción de México) no reconocen el resultado de la elección. Los países reunidos en ese grupo reclamaron el “restablecimiento de la democracia” en Venezuela, en una declaración firmada por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía. También insinuaron la posibilidad de aplicar medidas económicas para presionar a Maduro, al que exigen unas nuevas elecciones democráticas.

La declaración no fue firmada por el gobierno izquierdista de Andrés Manuel López Obrador en México, que se abstuvo “para mantener abiertos sus canales diplomáticos con Caracas y ayudar a encontrar una solución a la crisis política de ese país”.

El gobierno de Tabaré Vázquez quedó bastante solo en América del Sur: los únicos dos países que asistirán a la ceremonia son Uruguay y Bolivia. La cancillería uruguaya instruyó al encargado de negocios y número uno de la embajada en Venezuela, José Luis Remedi, para que concurra a la toma de mando, según dijeron a El Observador fuentes diplomáticas. ¿Por qué el gobierno toma este camino cuando muchos de sus integrantes a esta altura ya saben que debería haber nuevas elecciones y con garantías? El silencio de la administración de Vázquez sólo podría explicarse por intereses, así como por compromisos económicos y también políticos que se arrastran desde hace años, incluso desde la época en que el expresidente Chávez recorría América Latina e iba dejando “obsequios” a los gobiernos amigos.

Pero es obvio que en el seno del Frente Amplio hay diferentes posiciones y sólo el bloque encabezado por el MPP y el Partido Comunista se mantiene en la defensa firme del régimen.

Venezuela agoniza. Como dijo el hoy secretario general de la OEA, Luis Almagro, hace unos meses, en un mensaje al Frente Amplio: “Un niño por día se muere en Venezuela por desnutrición. ¿Eso es lo que defienden? Defienden dictadura, represión, opresión. Defienden a los torturadores, a los asesinos, a los que violan a presos políticos. Por favor, no sean ridículos, no sean imbéciles”.

Venezuela agoniza.