La columna del pasado 29 de enero la titulé El Superpapa . El encabezado lo motivó un grafiti que se representaba al Papa Francisco como súper héroe, volando a la manera de Superman.

La imagen me inspiró la ensoñación de que el Pontífice tuviera súper poderes mediante los cuales lograra acabar con todos los males y los malosos del mundo; para empezar los que existen en el interior de la institución que preside: los curas pederastas. Entusiasmado por mi ensueño un lector anónimo llamó, de manera cariñosa, al jefe de la Iglesia Católica Súper Panchito.

En el mencionado escrito me expresé elogiosamente del Papa porque, en mi opinión, ha sabido acercarse a la feligresía sin la pompa y la circunstancia con que lo hicieron sus antecesores. Di testimonio de que su frase: No soy nadie para juzgar a los gays , me había conmovido y señalé que la misma vislumbraba la posibilidad de una Iglesia más progresista.

El mismo día de la publicación de mi escrito recibí una llamada telefónica de mi amigo, el pequeño burgués iconoclasta y anarquista así se define Andrés.

En qué poca agua te ahogas fue lo primero que me dijo. No creí que fueras tan ingenuo prosiguió. ¿Qué no entiendes que el amable acercamiento hacía la feligresía, así como la frase del Papa sobre los homosexuales sólo son producto de la mercadotecnia para tratar de frenar la deserción de la clientela católica? Imposible que haya un Papa liberal en una institución tan profundamente conservadora como la Iglesia católica. El obispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, se opuso sistemáticamente a la voluntad de la presidenta Kirchner de impulsar reformas que legalizaran la interrupción voluntaria del embarazo y que admitieran la posibilidad de contraer matrimonio a las parejas del mismo sexo. Además, si fuera un prelado verdaderamente progresista ya le hubieran dado cuello, como le dieron a Juan Pablo I, la inmoral y terrible curia romana, materialista y ambiciosa, la lepra del papado.

El domingo, Andrés vino a mi casa. El tema era ineludible: la acusación lanzada a la Santa Sede por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de violar los derechos de los niños, ya que no ha hecho lo suficiente para erradicar la pedofilia del seno de la Iglesia; no ha apartado, de inmediato, de sus funciones a los autores conocidos y sospechosos de abusos sexuales a niños. Tampoco ha efectuado las denuncias a las autoridades competentes para que los investiguen y procesen.

El reclamo de la ONU coincidió con el consentimiento otorgado por el Vaticano léase el Papa para que los Legionarios de Cristo, después de tres años de estar bajo observación, continúen dentro de la Iglesia; así como la autorización para dar a conocer el nombre de su nuevo Director General. Cargo que cayó en la persona del mexicano Eduardo Robles Gil. El padre Robles Gil, aunque ahora lo niega, fue cercano a Maciel y pertenece al sector conservador de la congregación.

Mira manifestó Andrés después de la comida si el Superpapa, como lo llamaste en tu columna, poseyera un verdadero espíritu de renovación eclesiástica hubiera aprovechado la increpación de la ONU para disolver a la llamada Legión de Cristo sin darle la oportunidad de expresar el perdón tan gatopardista que pidió el pasado jueves. La neta, lo que los Legionarios expresaron reunidos en su Capítulo General de Roma más que un acto de contrición es un acto de simulación.

Porque ahora resulta se siguió Andrés que de los comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales del fundador del movimiento Regnum Christi nadie estaba al tanto. Tal parece que de la vida que Marcial Degollado llevaba sin escrúpulos y sin verdadero sentimiento religioso no había persona alguna que se percatara.

Por eso me dice Andrés indignado no me pareció justo que el Papa Francisco le permita a la Legión pedir un perdón simulado: Queremos expresar nuestro hondo pesar por el abuso (cometido por Maciel) con seminaristas menores de edad, los actos inmorales con hombres y mujeres adultos, el uso arbitrario de autoridad y de bienes, el consumo desmesurados de medicamentos adictivos eufemismo de pinche drogadicto. Los que hoy piden perdón por la conducta de un individuo deberían advertir que éste actuó protegido, por miedo o conveniencia, por sus subalternos y por las más altas autoridades vaticanas. En un tris estuvo Juan Pablo II de impulsar la beatificación de tan siniestro personaje. (Hoy sería San Marcial, patrono del incesto con hijos propios y de la masturbación con mano ajena. Hasta hubiera inspirado una película: Querida, me cogí a los niños).

De lo que me explicó Andrés yo concluyo que no es posible que una orden fundada por un personaje nocivo, que llevaba una doble vida de mentiras, aberraciones, abusos y delitos, sea una institución respetable. El árbol podrido no puede dar frutos sanos.

Exactamente me da la razón mi amigo pero resulta que el árbol podrido produce 3,000 millones de pesos al año, dinero al que el Vaticano no va a renunciar nada más por dos que tres pecadillos fáciles de paliar. Por eso, me atrevo a decir que Maciel y su herencia, los Legionarios de Cristo, serán para el Superpapa lo que la kriptonita para Supermán.