Aunque MVS se autoproclame víctima, no lo es.

Se trata de un grupo empresarial que simple y sencillamente no ha querido moverse un ápice en la negociación de la contraprestación con el gobierno federal.

MVS simple y sencillamente no ha aceptado una sola oferta de las que ha recibido de su contraparte.

Por eso no puede autoproclamarse víctima, porque no lo es, dicen en corto los representantes del gobierno.

Salvo la Secretaría de Comunicaciones y Transportes que emitió un comunicado para ratificar el no refrendo de concesiones vencidas, en el gobierno prefiere mantener el bajo perfil para evitar que se utilicen en su contra cualquier declaración en el contexto de los litigios que ha interpuesto la empresa.

Las mismas fuentes revelan que MVS pretendía pagar un precio muy inferior respecto del que propone el gobierno.

Lo que ha buscado MVS es forzar la negociación para mantener los 190 Megahertz sin hacer mayores erogaciones por ella.

Y eso simplemente no es posible.

Más allá de la presunta confabulación de Televisa en su contra, ésa es la simple y llana realidad.

MVS no quiere pagar lo que con base en distintos comparativos internacionales propuso en distintas ocasiones y con diversos esquemas el gobierno federal.

La diferencia entre una y otra partes es abismal.

MVS además no ha querido desprenderse de una porción del total de los 190 Megahertz que tiene concesionados.

De hecho, MVS en su propuesta más acabada, aquella en la que se presentó con un esquema de alianza con Clearwire, Intel, Alestra y Ericsson, entre otros, propone quedarse con los 190 MHz.

Y eso no ha ocurrido en ningún país del mundo. Lo que ha ocurrido es justamente lo que busca hacer el gobierno mexicano.

Dividir los 190 MHz que mantiene MVS en la banda 2.5 GHz.

Lo que encendió a MVS es la decisión –que efectivamente no es nueva porque inició en el 2010- de no refrendarle concesiones vencidas.

El anuncio público provocó su fuerte reacción y puso el dedo sobre la empresa que, acusa, es la que está detrás de la oposición gubernamental a refrendar concesiones: Televisa.

Incluso en la Unión Europea en el año 2008 se estableció un lineamiento que impide que la banda 2.5 GHz sea puesta a disposición en forma exclusiva para un solo operador.

Alemania dividió esa banda entre cuatro operadores; Dinamarca entre cuatro, y Finlandia entre tres. Ésa es la experiencia internacional.

O sea que para el gobierno federal la posición de MVS ha sido inflexible en cuanto al monto de la contraprestación económica y el total del espectro que desea operar.

Por eso no ha habido acuerdo.

MVS posee la mitad de la banda 2.5 GHz

La mitad del espectro para Internet móvil se concentra en un solo operador, que no tiene clientes: MVS.

Entre los cuatro operadores móviles del país tienen 288 MHz para dar servicio a alrededor de 90 millones de usuarios.

MVS tiene 41%, le sigue Telcel con 18%, Telefónica con 17%, Iusacell con 13% y Nextel con 11 por ciento.

Durante los últimos años, el valor de la banda de 2.5 GHz, un bien del dominio público, se multiplicó en más de 180 veces.

Recuperar estos 190 MHz de espectro y licitarlo para impulsar la competencia en telecomunicaciones representaría ingresos al Estado mexicano por 55,000 millones de pesos.

La imposibilidad de que Telmex venda video lo ha llevado a buscar opciones para no quedarse fuera del mercado de servicios convergentes, como la alianza con MVS.

Televisa, aunque mucho mas pequeña que Carso, representa una amenaza para Telmex y Telcel en mercados convergentes, por eso desean neutralizarla.

CUENTOS VERAS

Mientras que Mexicana de Aviación sigue en la incertidumbre, Aeroméxico avanza con su fortalecimiento financiero y la renovación de su flota. Andrés Conesa, director de Aeroméxico, dice estar concentrado en el crecimiento de la participación de mercado de la aerolínea, sin voltear a ver qué pasa con su competidora por ahora varada. Sin embargo, advierte que la competencia aérea es muy fuerte en México y no se duerme en sus laureles.

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