La (falta de) movilidad en la Ciudad de México es uno de los factores que más afecta la calidad de vida de los capitalinos. A pesar de que 77% de los viajes en la ciudad se realiza en transporte público, en bicicleta o caminando, estos modos de transporte enfrentan las peores condiciones de infraestructura, calidad y seguridad. Los obstáculos para la movilidad en transporte público son uno de los factores que más generan desigualdad en la ciudad. El caos vial que acompaña al crecimiento en la tasa de motorización impacta directamente en la calidad del aire, la salud y la productividad.

La movilidad centrada en las personas es una prioridad de los grandes consensos globales como la Nueva Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, incluso de la nueva Constitución de la ciudad. Sin embargo, en los últimos años, el volumen del discurso no ha sido acompañado por la inversión y las decisiones públicas necesarias para hacerlo efectivo. Se habla de la movilidad como derecho, pero se invierte básicamente en autos.

En el sexenio que termina se construyeron sólo 45 kilómetros de Metrobús, mientras que la ampliación de la Línea 12 del Metro parece interminable. Se ha tomado más tiempo la inconclusa ampliación de la línea 12 que la propia construcción de la línea. El sistema de transporte de la ciudad está siempre saturado y, en horas pico, al borde del colapso. La probabilidad de que un viaje en Metro se demore o enfrente contratiempos se acerca más a una certeza si consideramos que en el 2017 se registraron 22,195 fallas en este sistema; es decir, 61 cada día.

Claudia Sheinbaum, la nueva jefa de Gobierno de la ciudad, presentó el Plan Estratégico de Movilidad de la Ciudad de México. Esta visión refleja la necesidad de integrar los distintos modos de transporte para mejorar la calidad de los viajes y disminuir los tiempos de traslado de las personas. La movilidad como tema central de la agenda de la capital.

Para ello, con base en el análisis de la Encuesta Origen Destino 2017, se propone construir el nuevo sistema de Cablebús para conectar a las zonas más aisladas de la ciudad, finalizar la línea 5 del Metrobús y la 12 del Metro y expandir la línea 8 del Metro hasta Santa Marta. Además, se prevé que por cada peso que se inviertan en infraestructura vial, se destinen 6 en mantenimiento e infraestructura de transporte público, ciclista y peatonal.

Invertir en mejorar la movilidad es una cuestión de equidad, seguridad, productividad y viabilidad para la metrópoli. El tamaño del reto en la ciudad es de 35 millones de viajes al día y éste es un primer gran paso para afrontarlo. Después de los retrocesos de la administración de Mancera, hoy se presenta un plan concreto y verdaderos expertos para llevarlo a cabo.

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.