Si revisamos la historia reciente, desde Luis Echeverría hasta ahora con López Obrador, todos los gobiernos han tenido sus golpes de efecto o para legitimarse.

Lozoya y Ancira sólo son la punta del iceberg. Debajo hay un mar de purulencia, producto del sexenio pasado. Desde que se consumó la venta de Agro Nitrogenados a Pemex, había voces que alertaban del monumental fraude. En los corrillos del círculo rojo, se comentaba que desde Pemex se soltaba la versión de que había sido una orden de Los Pinos. Verdad o mentira, el expresidente Enrique Peña Nieto debe saber que el presidente López Obrador comenzó a echar mano de las piezas que pueden desatar un efecto en cadena.

Está claro que López Obrador es un hombre de palabra, que protege a quienes han estado a su lado. La más reciente muestra es la forma en que viene protegiendo al superdelegado de Jalisco, Carlos Lomelí, tras lo revelado en la investigación de Mexicanos contra la Corrupción por la venta de medicamentos. Se dice en Jalisco que Lomelí fue un generoso donador para la campaña presidencial, con algo así como 1,000 millones de pesos. En el terreno de la especulación, el tiempo dirá si hubo un arreglo, llamado pacto de impunidad, con Peña Nieto...

Es un hecho que Pemex, vía Lozoya, le compró chatarra a Ancira. La fiscalía tendrá la tarea de demostrar que hubo uso de fondos a través del sistema financiero en beneficio de terceros. Por lo pronto, el protagonismo del inefable Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, ya le puso piedras en el camino por las filtraciones que se dice deslizó y que pudieran complicar la extradición de Ancira y posponer la detención de Lozoya, quien es defendido por Javier Coello Trejo, un abogado que ha demostrado grandes capacidades para defender a sus clientes.

A pesar de las posibles vinculaciones, se cuece aparte el caso de la constructora brasileña Odebrecht, que ha sido prácticamente desestimado en México, cuando en países como Perú y Brasil ya descarriló gobiernos y gobernantes. Seguramente en el gobierno saben del impacto que puede tener y no lo van a desperdiciar cuando tienen un caso muy armado solamente con Agro Nitrogenados. Lo mismo habrá que poner atención a las acciones de la SEC de Estados Unidos, que se dice que ya hace su causa por el posible lavado de dinero y la transferencia de fondos a paraísos fiscales.

Si revisamos la historia reciente, desde Luis Echeverría hasta ahora con López Obrador, todos los gobiernos han tenido sus golpes de efecto o para legitimarse. Así podemos recordar el choque que terminó con la amistad entre Echeverría y López Portillo, el Quinazo de Salinas de Gortari, el juicio contra Raúl Salinas de Gortari con Zedillo, Fox y el desafuero contra AMLO y la campaña contra Elba Esther Gordillo con Peña Nieto.

Los fanáticos de la 4T aplaudirán a rabiar y dirán ahí tienen una prueba del cambio prometido y pedirán más sangre; los escépticos, que es un contrapeso por el desabasto de medicinas, la inseguridad, los magros resultados del huachicoleo, el nulo crecimiento, la amenaza de recesión y el estancamiento de la economía.

Pero bien visto, es un acierto del gobierno federal. Ahora sigue confiar en que la seriedad del fiscal Gertz lleve a la correcta integración del caso. La suerte de Lozoya pone a temblar a la pasada administración y la de Ancira manda una advertencia a los empresarios, muchos apanicados desde antes.

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Juan MaríaNaveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.