Pocas veces dedico este espacio para hablar de mi estado natal, pero dados los recientes anuncios de proyectos de reactivación económica y de empleo para Tabasco, me parece necesario redondear la situación actual que vive esta rica entidad federativa.

La grandeza de Tabasco es innegable para propios y extraños, somos un estado rico en historia, cultura, recursos naturales y gente. Nos destacamos como importantes productores de gas y de petróleo, en nuestro subsuelo se encuentra potencialmente 33% de los recursos hídricos del país. Por mucho tiempo, nuestra economía estuvo basada en los recursos que aportaban los sectores agropecuario, ganadero y petrolero, logrando un desarrollo que nos ubicaba como líderes en el sureste mexicano; sin embargo, con la apertura comercial, el libre mercado y la globalización, nuestros sectores productivos, que respondían en su mayoría a un mercado cerrado, entraron en crisis, al no encontrarse preparados para la competencia que les imponía este nuevo modelo. Nuestra economía se ha petrolizado, recordemos que la Cuenca del Sureste, que incluye a Tabasco, cuenta con 87% de las reservas probadas del país, y depender sólo de los recursos que aportaba este sector ha puesto a la economía en un estado de vulnerabilidad; hoy la zona sur es la más afectada, disminuyó más de 28% su producción, cifra superior a la que se observa en las regiones norte (-6.7%) y marítima (-8.6 por ciento). Esto nos ha colocado en un momento decisivo, una etapa de grandes retos, una oportunidad para renovarnos y prepararnos para las nuevas realidades que vivimos en nuestro querido Tabasco, para impulsar los cambios y transformaciones que nos exigen las nuevas reglas, y sobre todo el escenario ideal para demostrar por qué los tabasqueños nos merecemos todo lo que tenemos y más.

La caída de los precios del petróleo nos ha llevado a un complejo entorno económico, nos hemos convertido en el estado con más desempleo en todo el país, una de las razones por las cuales nuestra economía decrece, perdemos riqueza trimestre con trimestre.

La realidad es evidente, se han perdido muchos empleos y cada vez dependemos más de la actividad del gobierno. Para el primer trimestre del 2016, había poco más de 12,000 personas sin trabajo solamente en Villahermosa y el trabajo informal en condiciones de precariedad representa 13% de la población ocupada.

Ante esta situación es imperativo que la sociedad, gobierno, académicos y empresarios definamos una agenda común para recuperar la grandeza de nuestro estado, una agenda basada en el conocimiento, en la diversificación, en nuestra vocación energética y productiva y sobre todo, en las capacidades de nuestra gente.

Impulsar y reactivar la economía del estado debe ser un esfuerzo compartido, debe ser un pacto social y político que permita la estabilidad, donde la creatividad y el amor por nuestro estado se constituyan en el nuevo motor.

Diversificar y fortalecer otras ramas de la economía, recuperar en el campo, en el agua, en nuestro turismo, en nuestra biodiversidad nuevas opciones para competir a nivel nacional e internacional. Usar la tecnología para hacer a nuestros sectores productivos más competitivos. También necesitamos un gobierno eficaz, con una carga de reglamentación mínima, que mejore las condiciones para hacer negocios, eliminando tramitologías que no aportan valor. Poner énfasis en la reducción de la inseguridad y de cero tolerancia a la corrupción. Con un ambiente de incertidumbre e impunidad jamás podremos atraer nuevas inversiones. Finalmente, desarrollar un clúster energético efectivo; la correcta implementación de la reforma energética podría lograr que Tabasco crezca más de 7% de su PIB. Apoyarnos en esta riqueza haría que este estado demostrara una vez más el liderazgo alcanzado en ésta actividad estratégica del país y en todas las ramas económicas que giran a su alrededor.

Tabasco hoy vive una compleja mezcla de falta de oportunidades e impunidad, pero estoy convencida que los tabasqueños nos merecemos mucho más, así que ¡manos a la obra!

* Presidente de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, AC.