Es difícil encontrar un ejemplo de negocio energético más leonino que el de CFE Transmisión y Distribución durante el 2019. Ya sumando los subsidios que se disfrazan en conceptos contables cuestionables, como “demanda garantizada”, CFE Transmisión registró un escandaloso margen de utilidad de 45 por ciento. Y CFE Distribución uno de 25 por ciento. Esto es entre el triple y 7 veces más de lo que se les permite a este tipo de monopolios regulados en el mundo.

A pesar de estos niveles abusivos de ganancias, la plana mayor de la CFE y las autoridades energéticas quieren más. De acuerdo con ellos, CFE es una víctima a la que no se le paga lo justo por sus servicios monopólicos; debería cobrar más. Y ahora, con los números 2020 del tomo VIII de la Cuenta Pública en la mano y la reforma constitucional en materia eléctrica en ciernes, hay nuevas tentaciones. Así que vale la pena adelantar el análisis detallado.

En los estados financieros de estas subsidiarias, hay mucho que no cambió. Los ingresos combinados de CFE Transmisión y CFE Distribución en 2020 fueron prácticamente idénticos a los del 2019. Entre un año y otro cayeron en menos de 2 por ciento. Los ‘gastos de funcionamiento’, que incluyen servicios personales, materiales y suministros y servicios generales, no registraron un cambio dramático. En Distribución cayeron menos de 3 por ciento, a 65,500 millones de pesos. En Transmisión cayeron un poco más: 12%, a 31,700 millones de pesos. Pero no es nada fuera de lo común. Las participaciones y aportaciones; los intereses, comisiones y otros gastos de la deuda pública; y la inversión pública permanecieron estables. No hay nada realmente operativo que haya cambiado significativamente.

¿Qué explica, entonces, que en 2020 CFE Transmisión haya generado 16,000 millones de pesos menos de utilidades que en 2019? ¿Qué justifica que las utilidades de CFE Distribución hayan caído, año con año, en 56,000 millones de pesos, llegando a una escandalosa pérdida de 43,000 millones?

La muy criticada política de pensiones y jubilaciones ofrece buena parte de la respuesta. El gasto combinado de CFE Transmisión y CFE Distribución en pensiones y jubilaciones se disparó de 19,000 millones de pesos en 2019 a 65,000 millones en 2020. Es un crecimiento de 240% en un año.

Además, en Transmisión el rubro de ‘provisiones’ y ‘otros gastos’ incrementaron significativamente. ¿A quién estimarán que de repente ya no le van a cobrar? ¿Por qué se habrán duplicado los ‘otros gastos’? Esto último rubro merece una especial explicación en Distribución. De representar un ajuste positivo de más de 3,000 millones de pesos en 2019, en 2020 ‘otros gastos’ se reflejó como un gasto (negativo) de más de 17,000 millones de pesos. ¿Qué exactamente metieron ahí adentro?

Al final del día, es muy notorio que CFE no está realmente alarmada por las cifras. No hay ni una mañanera dedicada a la discusión de los desastrosos resultados de transmisión y distribución de acuerdo con la cuenta pública. ¿Será porque, a pesar de los abultados gastos del equipo directivo liderado por Manuel Bartlett tanto en un rubro contablemente opaco como en pensiones que generaron pérdidas multimillonarias, en el fondo saben que a Transmisión y Distribución no les fue realmente tan mal? Por lo pronto, entre toda esta maraña, volvieron a pagar más de 30,000 millones de pesos de subsidio cruzado a Suministro Básico.

Así que, en realidad, las pérdidas fueron marginales. Y de la falta de inversión en la red ni se preocupen. ¿Cuándo han oído que falle?

Pablo Zárate

Consultor

Más allá de Cantarell

Lee más de este autor