Como dirigente político, Humberto Moreira Valdés obtuvo reconocimiento y fortuna entre los priístas por haber recuperado el norte del país para el PRI, electoralmente hablando. Predicó con el ejemplo: en Coahuila, mientras fue Gobernador, el PRI -sin necesidad de alianzas con Partido Verde o Nueva Alianza- se impuso al PAN y al PRD, siempre con ventaja superior a los 50 puntos.

El modelo Moreira no era distinto al aplicado por otros gobernadores -Fidel Herrera o Ulises Ruiz, por citar a los más parecidos- y tenía como fundamento el despliegue de un ejército de operadores electorales sin limitaciones presupuestales de ninguna índole. Y tal era su capacidad de gasto que sin mayores complicaciones financió a candidatos priístas en Chihua­hua, Durango, Nuevo León, Zacatecas y Tamaulipas en el ciclo electoral 2009-2011.

El éxito electoral del coahuilense coincide con la etapa de mayor endeudamiento del gobierno de aquella entidad. Ya es sabido que su fortaleza política contrastaba con su debilidad administrativa.

Muy pocos creen que Moreira haya usado ese dinero para su beneficio. Aunque ahora comienzan a surgir evidencias de lo contrario... O bien, de la ambición desmedida de algunos de sus colaboradores.

Originarios de Saltillo, el clan Moreira Valdés tuvo un rápido ascenso en el terreno político gracias al apoyo de un pujante grupo de empresarios de Ciudad Acuña. La región carbonífera, contigua al sur de Texas, se convirtió en el nuevo emporio de Coahuila, incluso por encima de La Laguna.

En el semidesierto, la familia Schuessler Berain tiene su baluarte. En el Rancho Nuevo viven don Lorenzo y su esposa, Guadalupe Reyes, a quien llaman Chacha, con afecto, familiares y amigos.

El heredero de su fortuna es Lorenzo David, de ciudadanía estadounidense, 38 años de edad y casado desde hace casi una década con Itzel Botello Gámez, cuyos padres -Héctor y Alma Rosa- forjaron su reputación a partir de la atención médica.

Lorenzo Junior e Itzel se casaron en el 2002 en Maverick County, en Texas. Tres años antes, Teresita -la mayor de cuatro hijas de los Botello Gámez- se había casado con Javier Villarreal Hernández, empresario que, de acuerdo con las crónicas de la época, empezaba a ser reconocido como distribuidor de equipos de cómputo. Tenía entre sus principales clientes a las dos secciones sindicales del SNTE en Coahuila....

El vínculo de Villarreal Hernández con la familia Moreira Valdés sirvió como catalizador de los negocios de Shuessler Reyes, quien tardó poco tiempo en extender sus negocios inmobiliarios al sur de Texas.

En Bexar County, un boyante suburbio de San Antonio, tenían su epicentro. Alpes Group empezó a operar hace dos años como controladora de un grupo de empresas ligadas a la compra venta de bienes raíces.

Las autoridades estadounidenses han descubierto que en los últimos dos años los socios de Moreira adquirieron casas y locales comerciales en las cercanías de aquella ciudad texana, cuyo valor supera los 18 millones de dólares. Entre los negocios que sirven de fachada del emporio inmobiliario están una farmacia de la cadena CVS, un table dance cerca de Encino Park y una veintena de residencias en distintos condados del Rio Grande Valley.

Entre las propiedades identificadas por las autoridades estadounidenses está la casa marcada con el número 3911 de la avenida Luz del Faro. Construida hace cuatro años, actualmente tiene un valor de mercado superior a los 416,000 dólares y está en renta, de acuerdo a la información disponible entre los corredores inmobiliarios de aquella zona. La intención de las autoridades estadounidenses es requisarlas debido a que fueron compradas con dinero malversado , afirman los investigadores en los documentos de la corte.

En Brownsville están tratando de embargar una casa y varias propiedades comerciales, incluido un complejo de apartamentos sin terminar, una gasolinera y otro lavado de autos en la esquina de Boca Chica Boulevard y Padre Highway, una concurrida zona de restaurantes y tiendas.

La requisa de los bienes inmuebles de Javier Villarreal, Lorenzo Schessler, así como de sus respectivas esposas, podría llevar a la intervención de los activos de otros socios de Moreira y poner nuevamente los reflectores sobre Vicente Chaires Yáñez, también originario de Piedras Negras, exsecretario de administración de Coahuila y funcionario de primer nivel en el PRI, en los tiempos en que Moreita estuvo al frente de la máquina electoral que ahora busca llevar a Enrique Peña Nieto a la Presidencia.

Y es que el excolaborador de Moreira Valdés habría aplicado tácticas similares a las utilizadas por Villarreal. A través de sociedades registradas en el sureste texano -Vicap Global Investments y Transnational Construction & Real Estates, entre ellas- adquirieron inmuebles que posteriormente fueron rentados. Es el caso de la propiedad ubicada en 107 Champions MI en San Antonio, Texas, cuyo valor aproximado en el mercado es de 860,000 dólares.

En este caso, Chaires habría contado con la asesoría del abogado texano Rubén Flores Junior, para el registro de esas empresas y también de Procon Marketing, de quien funge como representante legal.

Vicente Chaires Yañez y Javier Villarreal Hernández son prófugos de la justicia en México y Estados Unidos. Su jefe, Humberto Moreira Valdés, permanece en el ostracismo, en espera que se defina su destino.