Entre las reformas aprobadas por el Congreso de la Unión en los últimos dos años, no hay duda alguna de que la de telecomunicaciones y radiodifusión es de las que más beneficios tangibles han llevado a la población, vía mejores tarifas y mayor variedad de servicios. No obstante, conforme avanza el tiempo, resulta imperativo empezar a poner atención en cuestiones más específicas, como por ejemplo la penetración de los servicios de telefonía, fija y móvil, de banda ancha y televisión de paga a nivel de entidades federativas.

Por ejemplo, a propósito del desafío que representa el apagón analógico en términos de estados donde el porcentaje de hogares elegibles para ser apoyados con una pantalla de televisión está por encima del promedio nacional, Chiapas destaca por diversas razones. En primer lugar, porque es el estado donde se observa el nivel más bajo de penetración del servicio de televisión de paga. De acuerdo con el informe estadístico más reciente del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), sólo 28 de cada 100 hogares estarían suscritos a televisión de paga, casi la mitad del promedio nacional, que se ubica en 54 de cada 100 hogares. Por otra parte, es un estado con un alto porcentaje de hogares en condiciones de pobreza beneficiarios de los programas de la Sedesol; casi 90% del total de hogares chiapanecos están en esa situación.

Esto último nos permite entender por qué otros indicadores de la penetración de los servicios de telecomunicaciones en ese estado se comparan desfavorablemente con el promedio del país, y muy lejos de los indicadores que presentan estados líderes. En telefonía fija, el número de hogares con este servicio disminuyó de manera importante en tan sólo un año, pues mientras en el segundo trimestre del 2014 el IFT reportaba 20 hogares de cada 100 con telefonía fija, al segundo trimestre del 2015 se reportaban sólo 17 de cada 100 hogares, es decir, una dramática caída de 15 por ciento.

Lamentablemente, el reporte estadístico del IFT no es consistente en la forma de presentar la información, y por lo menos en el correspondiente al segundo trimestre del 2015, no se presenta información sobre la penetración de los servicios de voz y banda ancha móvil por entidad federativa. Lo anterior es sin duda alguna una omisión significativa. Me pregunto por qué el IFT no se atreve a publicar esa información.

Ahora bien, el único dato relevante en términos de penetración del servicio móvil contenido en el reporte citado es el relativo a que a nivel nacional existen en promedio 85 líneas móviles por cada 100 habitantes. De acuerdo con información que aparece en otras publicaciones, en Chiapas no sería extraño encontrar que ese indicador se encuentre alrededor de las 50 líneas móviles por cada 100 habitantes o por debajo.

Estos números de baja penetración de los principales servicios de telecomunicaciones en Chiapas nos indican que si bien la reforma en materia de telecomunicaciones ha aportado importantes logros en cuanto a reducción de tarifas, resulta imperativo que la autoridad reguladora empiece a tomar decisiones con base en las diferencias regionales, de manera que estados como Chiapas puedan avanzar de manera más rápida en términos de la población que está conectada a redes de telecomunicaciones y el uso que hace de estas redes.

Sería ingenuo pensar que la solución para un estado con las características de penetración de los servicios que presenta Chiapas es la red compartida mayorista. Se requiere instrumentar otras políticas que promuevan que la población pueda suscribirse a servicios de telecomunicaciones y que los operadores puedan ofrecer mejores tarifas. Si queremos eliminar esa terrible división que hoy existe entre el México desarrollado, en el norte, y el México subdesarrollado, en el sur, es necesario que el IFT también haga su parte.

*El autor es senador de la República.