Apenas unas horas antes de que los panistas de Guanajuato acudieran a las urnas, José Ángel Córdova Villalobos todavía dedicaba parte de su tiempo a refutar a quienes especulaban que sería el beneficiario del dedazo presidencial, una especie de candidato oficial. No fui impulsado por Los Pinos , afirmaba el médico en un raro asalto de honestidad, incluso me propusieron que me quedara en la Secretaría de Salud .

El saldo de las internas del PAN, para el equipo del presidente Felipe Calderón, no podría ser peor: hace seis meses salieron del gabinete Córdova Villalobos -el Secretario mejor valorado por la población- y Ernesto Cordero, el Secretario más eficiente. Ambos fueron derrotados. Lo más probable es que junto con el exsecretario de la Función Pública, Salvador Vega Casillas, sean integrados a la lista de candidatos al Senado de la República. Un premio de consolación injusto y reprensible.

Dos exsecretarios de Estado, derrotados en las urnas. ¿Signo de la debilidad presidencial? Para nada. Tanto Córdova Villalobos como Cordero Arroyo contaron con la venia del Ejecutivo federal para abandonar sus posiciones. Hicieron campaña, pero no lograron sumar los apoyos suficientes para sus anhelos de poder. Ni más ni menos.

A golpe de votos, perdieron. Sus derrotas significarían la expiración del calderonismo... Si éste fuera monolítico, estático, incapaz de adaptarse a las circunstancias de la contienda del 2012, definidas por el hecho irrebatible de que el PRI y su candidato tienen una ventaja de casi 30 puntos al iniciar la carrera por la Presidencia.

En los equipos de Córdova y Cordero corren versiones que condenan a desertores y alevosos pero, ¿no será que éstos -en todo caso- obedecieron órdenes de Los Pinos? Había calderonistas y mouriñistas. ¿Unos ganaron, con Josefina, y los otros perdieron, con Cordero? O lo peor, ¿hubo priístas que metieron la mano a la interna panista?

Los perdedores hicieron malos cálculos. Minimizaron la fuerza de sus opositores -cuyo acarreo superó cualquier antecedente- y confiaron en el trabajo de operadores electorales que resultaron charlatanes. Por lo demás, en las internas panistas abundó el dinero para movilizar a militantes activos y adherentes.

Córdova y Cordero fueron a las urnas. Y perdieron.

Otros decidieron no pasar por el trago amargo de tener que levantar la mano a sus adversarios. Tal fue el caso del (todavía) secretario de Educación del DF, Mario Delgado Carrillo, quien no obstante ser considerado como el delfín del jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, no se inscribió en la encuesta de aspirantes a la candidatura de las izquierdas en la ciudad de México.

Ese esquema de medición de popularidad no me favorecía , refirió poco después de haber desactivado la operación política que buscaba llevarlo al Palacio del Ayuntamiento.

Un estratégico paso lateral que permitió la irrupción de Miguel Ángel Mancera en el escenario político capitalino y dejó a la lideresa perredista en la Asamblea Legislativa, Alejandra Barrales Magdaleno, con un palmo de narices.

El criterio político-electoral de Delgado contrasta con la impericia de personajes supuestamente más experimentados y mejor asesorados, como Cordero y Córdova, quien incluso decidió ignorar -a finales del año pasado- los resultados de las encuestas encargadas desde la oficina del Secretario de Salud que lo colocaban en desventaja frente a sus rivales.

El mismo pecado cometió Ernesto Cordero. Tarde comenzó la persecución de la puntera. En el trayecto logró avanzar mucho, pero no lo suficiente para superar a Vázquez Mota.

EFECTOS SECUNDARIOS

DAÑO. El fallo de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre el conflicto limítrofe entre Oaxaca y Chiapas en la región de los Chimalapas puede ser la flama que extienda un incendio. La parte oaxaqueña se ha declarado en pie de guerra. El diputado petista Flavio Sosa Villavicencio, integrante de la Comisión Especial del Congreso local para la atención del problema hizo un llamado al máximo tribunal de justicia del país para que asuma su responsabilidad histórica y corrija su actuación respecto de la controversia constitucional interpuesta por las comunidades chimas y los poderes constitucionales de Oaxaca. Afirmó que la opinión de los ministros de la SCJN constituye una actitud de desprecio hacia el pueblo indígena zoque, al no considerar lo establecido en los tratados internacionales suscritos por el gobierno de México ni en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

CERCANÍA. En público, Enrique Peña Nieto es vitoreado por las bases priístas sin llamar a votar o hacerse publicidad. En su calidad de candidato electo no puede hacer más, en obediencia a la legislación electoral. Pero en privado, desde hace un mes, el abanderado del PRI y PVEM cumple con una intensa agenda de encuentros con los principales empresarios del país. Apenas en Mexicali, Baja California, fue huésped de Netzahualcóyotl Pérez Román, dueño de URBI. En la cita estuvieron Ignacio Guajardo, de parques industriales; José Encarnación Kabande, propietario de Hoteles Lucerna; Ignacio Fimbres, de la cadena de supermercados Calimax; Mario García Franco, dueño de la segunda industria papelera más importante del país. También participaron Luis Agustín Cetto, de los vinos Cetto, así como Raymundo Arniz, José Federico Díaz y Rodolfo Nelson.