El presupuesto del sector público para el 2019 es un reflejo muy nítido de dos fenómenos. Por un lado, de los proyectos prioritarios que trae en cartera la administración que encabeza AMLO. Por otro, de los rigores que impone la limitación de los recursos que es siempre implacable.

A Pemex y a la CFE se les ha bendecido con un incremento presupuestal respectivo de 28 y 36% en términos nominales. Hay en esa decisión presupuestal la muy cuestionable consigna implícita de que el único problema que afecta a esos organismos es el de los dineros y que con más recursos renacerán de sus cenizas como el ave fénix. ¿Será tan sencillo el caso? Pero abundando sobre el tema, si el problema de Pemex es tan sólo el de la restricción de fondos, cabe preguntarse, ¿por qué se suspendieron las rondas de licitación, una de cuyas principales finalidades es la de relajar las limitaciones presupuestales que existen en el sector? En fin, incongruencias de un gobierno que no son meros detalles sin importancia.

Y de manera inexorable, la restricción de los recursos y “el compromiso absoluto con la disciplina fiscal y financiera”, manifestado a todo pulmón por el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, impusieron recortes muy importantes en otros muchos ramos de la administración pública. Entre ellos, cabe destacar de manera particular dos por sus implicaciones políticas. Por un lado, los muy significativos recortes que se aplicaron al Poder Judicial incluyéndose en esa medida a la Suprema Corte de Justicia y al Consejo de la Judicatura. Por otro, el recorte que se ha rectificado —y reconocido como “un error” por el propio AMLO— en la partida presupuestal para las universidades públicas.

Desde el ángulo político preocupa que la reducción al Poder Judicial pueda interpretarse como una acción disciplinaria por parte de la administración contra ese sector de cuya autonomía depende en muy buena medida el futuro de México. El otro aspecto a considerar es la reducción a las universidades. En su corrección pública de ese supuesto “error”, AMLO nunca explicó a quién o a quiénes era imputable. Pero si en el ámbito administrativo dicha rectificación implicó una reprimenda implícita a la figura de Urzúa, ¡cuidado!, es quien se ha convertido en el baluarte “de la estabilidad económica y el fortalecimiento de las finanzas públicas”.

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BrunoDonatello

Columnista

Debate Económico