La forma como ha cambiado el mundo en los últimos años ha afectado el entorno para los negocios en prácticamente cualquier lugar del mundo, pero de manera muy especial a las economías que participan intensivamente en el libre comercio y la globalización. Las empresas líderes nunca dejaron de invertir en investigación y desarrollo, lo que les permite mantenerse a la vanguardia no sólo en producción, sino en temas como desarrollo y reclutamiento de recursos humanos, mercadotecnia y prácticas financieras, contables y administrativas. Sin embargo, no es posible decir que esto pasa en todas las empresas.

En México, los grandes corporativos, en especial los extranjeros, mantienen estrecha vigilancia y supervisión de la dirección, si es que ésta no es asumida directamente por algún directivo venido del extranjero. Los grandes corporativos nacionales gastan una buena cantidad de recursos en asesorías y consultoría compradas a grandes despachos especializados, con la esperanza de no rezagarse en exceso. Por desgracia, no todo lo que gastan es inversión, ya que en ocasiones es muy difícil instrumentar los cambios sugeridos por los consultores, que enfrentan oposición férrea al cambio por motivos culturales, temor o simplemente por ignorancia de quienes los contratan.

El universo de empresas al que nos referimos arriba es muy pequeño, en relación con el total de empresas en México, el resto está compuesto principalmente por empresas medianas o pequeñas, que en general no tienen mucha idea de la forma como cambia el entorno ni mucho menos de las implicaciones para su negocio, por lo que al no poder realizar los cambios necesarios a su modelo de negocio se ven en la necesidad de cerrar o simplemente aferrarse a algún nicho de mercado que no esté caracterizado por elevada competencia, lo que les permitirá subsistir sin muchas consideraciones al hecho de no ser competitivos por costos y precios.

Nos hemos referido en este espacio a la necesidad de que las universidades ajusten su modelo de negocio para preparar los recursos humanos que demanda el mundo actual, lo cual es una necesidad para que el país compita en iguales circunstancias con el resto del mundo.

El hecho de que estos dos retos, recursos humanos y empresas con modelos de negocio competitivos, no sea cabalmente entendido y, por lo tanto, no se enfrente, significa una enorme pérdida de competitividad para el país, en aspectos en los que el gobierno poco o nada tiene que hacer; es de mera Iniciativa Privada.

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