A lo largo de la última década, la elaboración de informes de sostenibilidad ha ido incrementando, principalmente como una práctica de las grandes empresas que, a través de este tipo de documentos, buscan presentar su desempeño anual en materia de responsabilidad social. Sin embargo, aunque numéricamente cada vez son más, su calidad y contenido aún presentan algunos retos.

En primer lugar, un informe de sostenibilidad debería centrarse en presentar información sobre los temas más relevantes en los que la empresa impacta económica, social y ambientalmente. Es decir que, considerando la triple cuenta de resultados, la empresa haya realizado previamente un ejercicio de reflexión y análisis, tanto interno como externo, en el que se involucre a sus principales grupos de interés para identificar a lo largo de toda su cadena de valor aquellos impactos que sus operaciones generan y, a partir de éstos, definir sus temas materiales (aquellos que deberían estar presentes en su informe de sostenibilidad).

Cuando una empresa se salta este paso, conocido como un análisis de materialidad, su informe carecerá de un enfoque adecuado, y estará lleno de información que tal vez no es tan relevante y que lo único que hace es engrosar el número de páginas y la cantidad de indicadores reportados, pero sin realmente dar información valiosa para los grupos de interés.

En segundo lugar, la mayoría de las empresas sólo incluye en sus informes un lado de la moneda: el de los resultados e impactos positivos que generaron a través de ciertas prácticas de responsabilidad social, dejando fuera del documento los impactos negativos que sus operaciones diarias y sus productos o servicios están provocando. Esto repercute en que los informes de sostenibilidad rara vez presentan el panorama completo en materia de sostenibilidad, lo cual permitiría a los diversos grupos de interés, por ejemplo, a los consumidores e inversionistas, tomar decisiones informadas sobre consumo e inversión, respectivamente, con menores asimetrías de información.

En este sentido, la mayoría de las calificadoras en materia de sostenibilidad no sólo considera la información publicada por la empresa, sino que, para sus análisis, también la complementa con aquella que proviene de medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil, grupos de consumidores, sindicatos, entre otros, para tener una perspectiva externa que también presente las áreas de oportunidad y debilidades que en este tema tiene la empresa.

Finalmente, otro reto importante tiene que ver con la credibilidad que estos informes logran transmitir a los grupos de interés. Esto se puede lograr de diversas maneras, por ejemplo, buscando que los datos estén auditados externamente o que el informe completo esté verificado por un tercero, como la empresa lo haría para otros informes corporativos, anuales o financieros. De igual manera, la inclusión de testimonios, comentarios, o reconocimientos que los grupos de interés hayan manifestado a la empresa tras haber establecido mecanismos de diálogo y retroalimentación con ellos puede servir en este sentido.

Para hacer frente a estos retos, algunas otras empresas recurren al apoyo de expertos en el proceso de elaboración de sus informes, cuyos servicios pueden variar desde una asesoría para temas puntuales o el acompañamiento en la construcción del documento hasta la redacción del texto completo y el diseño final del documento. Lo importante en estos casos es que la empresa también vaya generando un expertise interno, que le permita a su propio personal aprender la(s) metodología(s) seleccionada(s) y depender cada vez menos de estos expertos externos.

Por todo lo anterior, es importante que a la vez que la empresa va implementando mecanismos de gestión y medición de resultados de sus acciones de responsabilidad social y sostenibilidad, también se vaya mejorando la calidad y el contenido de sus informes de sostenibilidad, ya que lo que inicialmente era una herramienta de comunicación para los grupos de interés ahora puede ser utilizada en la gestión y mejora continua de la empresa.

*Director del Centro IDEARSE para la Responsabilidad y Sustentabilidad de la Empresa de la Universidad Anáhuac México. Twitter: @J_ReyesIturbide y @Centro_IDEARSE

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