Son tantos los integrantes del sistema de salud que hablar de convergencia en este sector en México suena como algo de verdad muy complejo y difícil. Por un lado, hacer que converjan y trabajen coordinadas las distintas instituciones públicas del sector salud ya significa un gran reto, pero hacia allá debería estar la mirada.

El día que compitan entre sí el IMSS, ISSSTE, Pemex, Sedena, ISSEMYM y demás institutos de atención médica por dar el mejor servicio y recibir el mayor número de pacientes, porque eso significará recibir mayores recursos, será indicio de que ya hay verdadera convergencia.

Por otro lado, el reto va más allá con la convergencia entre todos los integrantes del sistema de salud, incluyendo empresas privadas con instituciones públicas. Y aquí se puede incluir desde la subrogación de servicios y la cooperación del regulador con las empresas, hasta el potencial multimillonario que ofrecen las Asociaciones Público-Privadas.

Este escenario se ve que lo tiene muy claro la red de firmas PricewaterhouseCoopers (PwC); en particular, su práctica especializada en el sector salud, encabezada por José Alarcón. PwC plantea que la visión de convergencia se vive a nivel global, dados los escenarios críticos que desafían la manera de hacer las cosas.

Diferentes países están incurriendo en gastos para la salud que rebasan los límites recomendables. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tan sólo en esta década se espera que los países de la OCDE y los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) eroguen más de 70 billones de dólares estadounidenses en infraestructura y servicios de salud, con un gasto de salud que ha crecido de 9.9 a 14.4% del Producto Interno Bruto (PIB), en este mismo periodo. México espera alcanzar niveles de 10% del PIB en esta misma década.

Es por ello, plantea PwC, que en los últimos años el tema de la salud ha tomado un significado relevante en la actividad de las empresas, sin importar si están o no directamente relacionadas con el sector.

Hablando específicamente de los jugadores dentro del sector salud, PwC los ubica bien a cada uno con sus retos:

Los reguladores, que son integrados por gobiernos, asociaciones de pacientes y academias. Los pagadores, que incluyen las aseguradoras, administradores de salud e individuos. Los prestadores de servicios, que integran a hospitales, clínicas, consultorios, farmacias, laboratorios de análisis clínicos, ambulancias. Los intermediarios, que son los distribuidores de fármacos, dispositivos y todo tipo de productos relacionados y las empresas de servicios integrados. Los proveedores, que abarcan una gama tan amplia, pues va desde los que proveen infraestructura y Tecnologías de la Información, hasta los de recursos humanos como universidades y demás instituciones académicas; pasando por la industria farmacéutica, la productora de dispositivos y la de equipo médico.

Considerando tantos participantes, puede vislumbrarse por qué no es fácil de entender la complejidad del sistema de salud. PwC México dice que puede entenderse como una cadena de valor que responde a distintos intereses políticos, económicos, sociales y tecnológicos cuyo objetivo es la protección del paciente. Y, en este contexto, si cada jugador abre su mente y trabaja con un enfoque de convergencia con los demás, pueden establecerse relaciones de máximo beneficio, generando valor al servicio que se le otorga al paciente.

O sea la solución está en el trabajo conjunto, en la convergencia.

Un avance, el acuerdo de caducos

Un gran paso dieron las autoridades de Cofepris, encabezadas por Mikel Arriola, con el acuerdo firmado con la industria farmacéutica, distribuidores y farmacias para un adecuado manejo de medicamentos caducos. Las farmacéuticas asumieron el costo que implica la destrucción del fármaco vencido; las distribuidoras se comprometieron a devolverlo en tiempo y forma, y las farmacias, a hacer lo propio y no devolver el medicamento justo antes de que venza su caducidad.

Se le dio gran formalidad a la firma y participaron todos los integrantes de la cadena que permiten hacer llegar el medicamento al paciente, incluso estuvo presente la ANTAD en la cual se entiende que estarían representada cadenas de farmacias de tiendas de autoservicio como Walmart, Soriana, etcétera.

El documento firmado establece lineamientos muy claros y ahora, para que se cumplan, cada empresa tendrá que celebrar sus propios acuerdos entre fabricantes y distribuidores. Lo importante es no dejar un mínimo flanco abierto para que dichos fármacos caducos se vayan al mercado negro y a la informalidad que sólo implica alimentar a la delincuencia.