Por las circunstancias actuales de nuestro país, hemos vivido en una constante campaña desde el 2018. Buena parte de la sociedad mexicana permanece activa por el interés de los actores políticos en mantener encendida la llama electoral generando la percepción social de que los políticos son indispensables para el país. En efecto, en toda nación democrática, la clase política es importante; con ella, viene la creación de las leyes, las políticas públicas y, la política como el arte de hacer de lo imposible, lo posible. Sin embargo, la larga pandemia nos presenta retos importantes que debemos enfrentar todos; sociedad y gobierno quienes tenemos la responsabilidad de ver por nuestro bienestar social y, resolver nuestros desafíos. Una campaña electoral permanente sin resolver los problemas no tiene sentido. En la anterior entrega comentamos sobre el reto de la educación, también tenemos el reto de la salud. El proceso de cambio iniciado en esta administración para erradicar la corrupción en el sector salud, tanto pública como privada, se encontró con el choque la pandemia del Covid. En los últimos meses muchos sectores de la opinión publica vienen hablando del tema del abasto de medicinas, no obstante, existen otros aspectos dentro del sector igualmente importantes y que tendrán que ser abordados de la mano sociedad y gobierno.

La atención prácticamente única del Covid con la reconversión hospitalaria y el largo confinamiento que llevamos han provocado que, aquellos padecimientos existentes y sus tratamientos hayan sido relegados. Así, existen miles de cirugías, tratamientos y rehabilitaciones, así como otras vacunas distintas a la del virus que nos acosa que deberán de ser atendidas lo que va a generar que los sistemas de salud tanto públicos como privados se mantengan en una fuerte tensión. Lo anterior, aumentará la demanda de centros de atención, medicamentos, personal de la salud y financiamiento. El sistema de salud nacional será sujeto a un estrés aún mayor que durante la pandemia que, por cierto, aún no termina, por la diversidad de procedimientos que se requieren de todas las especialidades y no nada más las inmunológicas.

Y todavía existe un desafío adicional al retraso de tratamientos al que asistimos: el grave problema de la salud mental. El largo encierro social, la abundante información a la que ha estado sujeta la sociedad desde niños hasta ancianos, y la realidad de dolor, muerte e incertidumbre ha venido provocando una sobrecarga de las emociones que está generando el aumento de enfermedades como la ansiedad, la depresión y el estrés que detonarán en un deficiente manejo de emociones como la ira, el enojo y el resentimiento. Es difícil de creer que cualquier sociedad esté lista para afrontar este trauma psicosocial similar al vivido por un guerra militar. El reponer tratamientos detenidos y promover la salud mental serán determinantes para que México salga de las condiciones económicas y sociales que tenemos, ello no será posible sin que el Estado mexicano encabezado por el presidente vaya de la mano de todos los sectores y estratos de la sociedad.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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