Entre el 2012 y el 2014 se han celebrado 14 procesos electorales en América Latina sin dar lugar a crisis de legitimidad, aunque existan perdedores que sin razón desconocen su derrota.

Es evidente que la democracia se consolida, sin negar el hecho de que algunos gobiernos elegidos democráticamente tienden al autoritarismo.

El crecimiento del PIB ha sido raquítico en ese tiempo. El promedio se mantiene en 2% frente a 5% que tuvo años antes, producto -en buena medida- de la demanda de materias primas, con precios al alza, que requirió la expansión de la economía China. Esa época se terminó.

En ese horizonte los especialistas y directivos de organismos multilaterales (BID, CEPAL, Segib...) ubican cinco problemas, que se convierten en retos, que la región debe de enfrentar y superar:

  1. Baja productividad. En 20 años ha crecido sólo en 1.6% frente a Corea del Sur, Turquía o Polonia, que lo han hecho a tasas de 3.0 por ciento.
  2. Desigualdad. Es la región más inequitativa del mundo. El 20% de los más ricos acapara 50% del PIB. Urge la redistribución equitativa.
  3. Informalidad. Afecta a 55% de los trabajadores, que suman unos 130 millones.
  4. Recaudación fiscal. Es muy baja. Ha pasado de 13.6% del PIB en 1990 a 20.7% en el 2013, pero está lejos de 31.4%, que es la media de los países de la OCDE.
  5. Infraestructura. La inversión media no rebasa 2.5% del PIB frente a 6.0% de los países de Asia.
  6. Revolución educativa. Es urgente elevar la calidad de la educación (excelencia) e incrementar la inclusión de mujeres y jóvenes.
  7. Cooperación. Hay que incrementar la cooperación internacional y la integración regional, para hacer frente a los grandes proyectos de infraestructura que se requieren.

Entre los especialistas y directivos hay consenso en enfatizar la importancia de la educación para solucionar los problemas antes descritos. Brasil, Chile y México invierten en ese campo, de manera porcentual, tanto o más que los países de la OCDE, pero a pesar de eso no logran mejorar de manera sustantiva la calidad de su educación.

Los demás países de la región, salvo Uruguay y Costa Rica, están en una situación todavía menos favorable que los ya citados.

Eso pone a la región en desventaja de los países de la OCDE y de Asia, que han logrado elevar de manera considerable y constante no sólo la cobertura sino la calidad la educación.

Los países de América Latina tienen claro cuáles son sus problemas y saben lo que quieren, pero todavía no hay claridad suficiente sobre los cómos que se necesitan poner en práctica para enfrentar los retos.

No se trata sólo de un problema de dinero, sino de una manera de entender y hacer política, que refleja la debilidad institucional todavía presente en el área.

Twitter: @RubenAguilar