Es la época para que todos hagamos pronósticos sobre cómo podría ser el año que empieza mañana. Cada quien hace el suyo desde su personal ideología, formación, prejuicios y fobias.

Unos son asombrosamente optimistas. Otros, antes de leerlos hay que asegurarse no tener una pistola cerca, pues son tan sombríos que después de leerlos uno podría darse un tiro.

Lo más sensato será esperar a que llegue el tiempo en que los pronosticadores se deshagan en explicaciones acerca de por qué sus pronósticos no se cumplieron.

Apuros por la reforma educativa

Algunas de las ONG que dieron gran batalla para respaldar la reforma educativa han mostrado que no tienen la paciencia que exige trasladar a la realidad los ideales que se plasmaron en la ley.

Saben, por ejemplo que en Oaxaca, Guerrero y Michoacán están los núcleos más poderosos de resistencia del magisterio a las reformas, resistencia que en muchos casos asume formas muy violentas.

Las ONG, sin embargo, exhortan al gobierno a jugarse el todo por el todo en las tres entidades. Y uno se pregunta si calcularon cómo manejar las protestas violentas que provocaría una actitud impulsiva. Es posible que no.

La sucesión en la Suprema Corte

El próximo viernes dos de enero los diez ministros de la Suprema Corte de Justicia votarán para elegir al sucesor de su actual presidente, don Juan Silva Meza, en una votación que ya algunos califican como histórica.

Quizá exageran quienes emplean tal calificativo, aunque supongo que en realidad no se refieren al hecho de que una ministra tiene la oportunidad de presidir el Supremo Tribunal.

Sería histórico que para conseguir los votos de la mayoría de los diez ministros, la votación del viernes probara que se puede hacer campaña – y fuerte- en ámbitos ajenos a los de la Corte. Quizá se abra una puerta que luego nadie podrá cerrar.

Notas en remolino

Ahora resulta que como para establecer el mando policial único en todos los Estados, hará falta algo más que voluntad política. Hay que vencer la resistencia de los municipios más grandes y ricos, que no quieren perder el control de sus policías... Los perredistas de todas las tribus declaran y declaran para urgir a la aprobación de la reforma política del Distrito Federal, pero poco contribuyen a las negociaciones indispensables para que haya un dictamen que el Senado pueda votar... Quizá llegó el tiempo para que las fuerzas políticas representadas en el Congreso decidan si la atención de problemas como la atrocidad de Iguala exige de diálogo político o se quedan con las intransigencias actuales... En Michoacán las cosas empeorarán, antes de mejorar. Después de todo ya es época electoral... Hay quienes se quejan de tibieza de las decisiones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Claro, es tibieza porque no guillotinan a sus adversarios. Si sus aliados fueran los sancionados, entonces hablarían de autoritarismo. Cosas de la semántica... Se anuncian nuevas reglas para Progresa, ojalá y sean realistas, pues el programa atiende a los más necesitados y, sobre todo, que no siempre tienen accesos a medios modernos ni de comunicaciones, ni de transporte... Que estas líneas sirvan para desearles a mis compañeros de El Economista y a los lectores un año en el que, como dicen los marinos, tengan buen viento y buena mar. Feliz 2015...