Es verdaderamente sorprendente el animalito. Tiene animados a todos los aficionados por su precisión en los pronósticos futboleros. Tanto que prometo no volver a comer un ceviche de pulpo en la vida.

El pulpo Paul está convertido en toda una celebridad, hasta los alemanes que fueron víctimas de su pronóstico no dejan de reconocer que el animalito merece fama.

La gran mayoría se divierte con este juego de las adivinanzas futboleras de un molusco que garantiza excelentes ganancias para el acuario donde vive.

Este animalito, de origen británico por cierto, lleva dos años en el juego de las probabilidades. Y de su larga lista de adivinanzas sólo ha tenido dos fallas, que confirman la estadística de la eventualidad.

Pero digamos que con la alegría que a algunos nos da el triunfo de España sobre Alemania, no es descabellado proponer que el pulpo Paul se convierta en asesor financiero del gobierno federal. Quizá podría ser más preciso en los cálculos de lo que viene.

Por ejemplo, para el 2009, el cálculo inicial era de un crecimiento económico de 3%, cuando en realidad el resultado fue una caída de casi 7 por ciento.

Seguro que el pulpo Paul se hubiera postrado sobre la urna transparente que marcaba el inicio de una recesión mundial que afectaría especialmente a la dependiente economía mexicana. Y ya cuando veíamos los estragos de la recesión le hubiéramos consultado en su pecera si sufriríamos un descalabro mayor en las finanzas del país como para cuidar mejor el gasto público.

Porque sin esa asesoría del adivinador marino, hoy nos enteramos que el gobierno mexicano exageró en sus medidas llamadas anticíclicas porque calculó mal la caída económica.

Al menos eso es lo que dice el hoy exgobernador del Banco de México. Sí, Guillermo Ortiz asegura que el gobierno de Felipe Calderón cometió errores de apreciación en cuanto al impacto de la recesión.

No se calculó bien cuál iba a ser el impacto fiscal de la crisis mundial en el PIB mexicano, lo que derivó en una caída importante en los ingresos fiscales, dijo Ortiz.

Y como consecuencia el gobierno se vio obligado a subir impuestos. Remató el no reelegido Gobernador del banco central.

Más allá de tremendo trancazo que pone a la mitad de la cara financiera al gobierno actual, no se puede dejar de ver que en ese entonces el encargado de las finanzas públicas se llamaba Agustín Carstens, sí el mismo que ocupó el lugar que tanto quería conservar Ortiz.

Pero como sea, es irrebatible el análisis que hace este experto en economía.

También, al pulpo Paul le podríamos preguntar cuántos empleos se van a crear este año. Porque hay acelerados en el gobierno que le pusieron el número de 1 millón de plazas para todo este 2010. El Presidente va por el récord superior a los 650,000 empleos y los analistas andan más bien por los 500,000. Así que necesitamos ayuda submarina.

Y ligado con esto viene el pronóstico de crecimiento económico. Desde hace tres meses estamos en un sube y baja de los pronósticos. La mayoría, hasta hace un par de semanas, revisaba a la alza sus pronósticos.

Pero ahora, van un par de firmas financieras que empiezan a bajar sus estimaciones de crecimiento del PIB mexicano para este año, impulsados en el análisis de la situación de Estados Unidos.

¡Tan fácil que era preguntarle al pulpo Paul!

La primera piedra

Las elecciones del 2012 están amenazadas, no por las alianzas o el sobrecalentamiento político en el que vivimos.

Hay una enorme amenaza de que muchos millones de mexicanos no tengan la capacidad de emitir su voto, aunque quieran.

Resulta que hay casi 19 millones de credenciales para votar con fotografía expedidas por el IFE que tienen vigencias hasta los años 2003 o 2009 que no serán útiles para emitir el voto en las próximas presidenciales.

Y claro, como siempre el problema estallará pocos meses antes del día de las elecciones y seguro que se encontraría un parche que afectaría la confiabilidad del padrón.

Por eso es que los consejeros electorales proponen que las credenciales con vigencia 03 pierdan su validez como identificación oficial el último día de este año, como una medida de presión para que los ciudadanos la renueven.

Y es que parece que sin presiones de este tipo es muy difícil que los ciudadanos cumplan con trámites como éste.