No son pocos los presidentes en el mundo que recurren a videntes para tomar decisiones. Pocos resisten la tentación de echarle un ojito al horóscopo cuando se lo encuentran en alguna revista y claro que los chinos no pueden sustraerse de la influencia de su calendario para determinar su suerte.

Este lunes, la segunda economía del mundo inicia en el Año de la Serpiente. De entrada, los chinos prefieren llamarle dragón pequeño o serpiente de agua para minimizar esa figura no tan positiva del reptil.

La serpiente, dicen los chinos, es acomodaticia. Puede desplazarse con facilidad por cualquier espacio reducido y puede adaptarse al entorno. Además, dicen los expertos en el calendario chino, la serpiente cambia de piel con frecuencia, por lo que se interpreta como una reinvención y una inmortalidad.

Hay analistas económicos chinos que vinculan este tema con el calendario y consideran que la incipiente recuperación económica de ese país asiático, tanto en la producción industrial, el consumo interno y las exportaciones, tiene que ver con el inicio de la regencia de la serpiente en este año nuevo.

La serpiente de agua es un animal de tierra y agua, por lo tanto el pronóstico económico-zodiacal estima que serán los elementos de la tierra como la agricultura y la minería los que darán un impulso muy importante a la economía. Y el agua la ven como el medio para dinamizar el comercio exterior a través de la marina mercante.

Seguro que un país con 32,000 kilómetros de litorales y 40 de los puertos más grandes del mundo y que además es el mayor fabricante de barcos del planeta debe tener una apuesta muy importante en el comercio internacional por la vía marítima.

Al Año de la Serpiente también le pronostican un desempeño irregular, tanto como su movimiento de desplazamiento. Algunos sectores tendrán gran dinamismo, como los servicios, y otros los ven en franca desaceleración, como la construcción, o incluso la industria automotriz. Ésos son los pronósticos que cruzan la actividad económica con la suerte del Año de la Serpiente. Pero ya que nos metimos en estos berenjenales de los pronósticos chinos, demos paso a lo que dicen otros astrólogos chinos respecto de la influencia del dragón pequeño en el mundo.

Aseguran que este año será de guerras, incluso no descartan un conflicto bélico entre su propio país y Japón. Cuando leí este pronóstico recordé lo que dijo Xi Jinping, quien asume la Presidencia en marzo próximo. Indicó en julio pasado que China no cedería ni un centímetro de su soberanía territorial frente a la derecha japonesa. Seguro que los pronosticadores conocen también esta forma de pensar.

A los adivinadores chinos les preocupa también este año la unidad europea que, calculan, acabará por desarticular su unión monetaria y de paso hablan de grandes catástrofes relacionadas con el agua.

Es un hecho que la milenaria tradición cultural de asignar un ciclo de animales a los años del calendario lunar chino tiene gran influencia entre la gente. Por lo que más allá de que sean didácticos, divertidos o indiferentes los pronósticos de este Año Nuevo chino reflejan una realidad colectiva.