Aún me resisto a creer que Strauss-Kahn no haya sido víctima de una trampa. Salga o no librado del enredo, el incidente será funesto para el futuro de su carrera política o como funcionario de organismos internacionales. Sin embargo, era un temor infundado que la caída del experto francés pudiera poner en entredicho los recates financieros que están en proceso de varios países europeos con deudas estratosféricas: Portugal, Grecia e Irlanda, principalmente.

Quizá Winston Churchill era insustituible en el periodo más tórrido de la Segunda Guerra Mundial, pero ciertamente no es el caso de Strauss-Kahn. Así es, a pesar de su amplísima experiencia en momentos en que el bloque europeo lidia con la mayor crisis desde su creación . Aun considerando que el suceso ha implicado perder a un capitán experto cuando uno navega por aguas particularmente difíciles, desconocidas .

Simplemente, la gravedad de los problemas y la urgencia por resolverlos son tan grandes que es imposible que la tragedia personal de un personaje pueda alterar la marcha de los acontecimientos. Strauss-Kahn se encuentra en desgracia, pero el FMI sigue bien vivo, al igual que la Comisión Europea.

Es mucho lo que está en juego. Incluso los reticentes alemanes, encabezados por su canciller Merkel, han entendido que es imposible permitir la caída del euro como moneda continental o que se ponga en entredicho la estabilidad de la UE. Las inmensas deudas nacionales que han acumulado los países mencionados, además de algunos otros como España e Italia, están denominadas en euros. Cualquier crisis o moratoria contaminaría a la moneda común. Además, toda vez que los países en esa situación están en la imposibilidad de devaluar, tienen que hacer los ajustes necesarios de manera interna. En particular, el saneamiento de sus finanzas públicas y la reducción de los salarios en términos reales.

Se sabe que había diferencias de opinión entre Strauss-Kahn y otros expertos con respecto a algunos problemas específicos de la crisis europea. Con todo, no se trata de diferencias insuperables. El francés opinaba que el salvamento de Grecia podría continuar sin necesidad de reestructurar su deuda, con ajustes y privatizaciones adicionales . Otros diferían, pero es indudable que estas particularidades técnicas también podrán aclararse sin la participación del controvertido francés.

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