Hoy es otro día de un tradicional aumento en combustibles. Hoy, como ha sido cada día primero de mes, se incrementa el precio del gas LP, este energético que mantiene un precio subsidiado y que ha elevado su costo por arriba de la inflación.

En los mercados internacionales el precio de este combustible tiene una conducta errática pero, con el comportamiento alcista de los precios del hidrocarburo de los últimos años, lo común es que suba, no que baje su precio.

Así por ejemplo, el año pasado se destinaron más de 39,000 millones de pesos para pagar la diferencia entre el costo internacional del combustible y el precio al consumidor. Y, a pesar de eso, tuvimos que pagar un aumento del doble de la inflación general para tener este energético en casa.

El caso de las gasolinas es más grave en muchos sentidos: por el monto del subsidio, por los destinatarios de esos recursos públicos y porque los políticos le ponen mucha más atención a este precio que al de cualquier otro energético.

El año pasado se fueron por los inyectores y los pistones de los motores de combustión interna 165,900 millones de pesos del presupuesto.

Una cantidad superior, por ejemplo, a todos los créditos colocados por el Infonavit el año pasado. Los empresarios calculan que se podrían construir más de medio millón de casas de interés social con ese dinero.

No hay manera de negar que éste es un subsidio muy mal dirigido cuando el beneficio es directamente para los que tienen vehículo y, si bien es cierto que también alimentan las gasolinas el transporte terrestre rural o la distribución de alimentos, es un hecho que los que poseen un auto son en este país los que menos requieren este tipo de subvenciones.

Y para la clase política no hay nada más reconfortante que rasgarse las vestiduras, denunciando los gasolinazos del gobierno como un atentado en contra de los más necesitados del país.

Y total que el gobierno federal queda siempre mal con esa política hibrida, incompleta, de no liberar los precios y sí de dar bandazos con los precios.

El año pasado el aumento de las gasolinas promedió 10%, contra casi 4% de la inflación general.

La verdad es que este año, entre los incrementos constantes en México y la disminución de los precios internacionales de las gasolinas, ya no están tan lejanos los precios al consumidor entre nuestro país y Estados Unidos.

Puestos en pesos y en litros, la Magna está aquí en 9.82 el litro, contra los 10.20 de Estados Unidos de un combustible similar en la frontera común.

Es muy difícil prever qué puede pasar con los precios internacionales del petróleo este año. Porque si bien no hay una reactivación económica en puerta, sí podría haber un escalamiento en el conflicto entre occidente e Irán que acabara por afectar ese mercado.

Pero con los aumentos programados para este año por parte de las autoridades mexicanas y suponiendo una relativa estabilidad del petróleo y de la cotización peso-dólar, este año podrían acerarse mucho los costos de importación, así como de venta, y con eso disminuir el subsidio.

De hecho, para este año la expectativa es gastarse unos 50,000 millones de pesos en esta ayuda gubernamental.

El manejo de los precios de los combustibles es una de las grandes distorsiones de la economía mexicana que algún día se tendrá que resolver.

La primera piedra

Esto es peor que el cuento de Pedro y el Lobo . Pero si algo nos queda de credibilidad y hasta de inocencia, tendríamos que confiar en que Med Atlántica podría ser el rescatador de Mexicana de Aviación.

Al menos así lo creen los encargados de llevar este tortuoso proceso de quiebra postergada de la línea aérea.

Y no es que nos gane el pesimismo o el desánimo ante tantos intentos fallidos, es que más allá de los 300 millones de dólares, los supuestos futuros dueños tienen que pasar primero a dos ventanillas antes de echar sus alas a volar.

La primera es la ventanilla fiscal. Tienen que pagar todos los impuestos retenidos pero no enterados a la autoridad tributaria. Y eso no es opcional.

La segunda, no menos importante, es la ventanilla laboral. La liquidación de los extrabajadores tampoco es a su gusto. Tienen que hacerlo antes de recontratar a alguna fracción de esos empleados.

Así que si, efectivamente, ya hicieron bien las cuentas y les salieron, pues, enhorabuena por Mexicana.