El pasado martes despertamos con la noticia de que Donald Trump impondrá nuevas sanciones económicas al régimen de Irán, con las que amenaza a empresas y países que tienen negocios con el país persa. El tuit era contundente: “Cualquiera que haga negocios con Irán NO hará negocios con Estados Unidos”.

Hace tres meses, Trump anunció la salida de EU del pacto multilateral firmado en el 2015 con Alemania, Francia, Reino Unido, China y Rusia, para poner freno al programa nuclear de Teherán. Ahora, el gobierno de Trump impone nuevas sanciones económicas con el fin de influir en la política de Irán en Medio Oriente. La prohibición del uso del dólar, del comercio con oro, aluminio, acero y carbón suponen restricciones bancarias y la reducción de los negocios petroleros del país persa. La reimposición de las sanciones viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que reconocen el programa de energía nuclear pacífica de Irán (sin enriquecemiento de uranio), lo cual implica que el propio Trump traiciona los acuerdos asumidos por Washington.

Trump busca ahora un nuevo acuerdo que incluya no sólo el programa nuclear sino también pruebas con misiles balísticos; busca, además, frenar las acciones políticas y el peso de Irán en la región y reducir su margen de maniobra para acabar con su apoyo al régimen de Bashar al Assad en Siria y el conflicto en Yemen.

Lo que está en juego, como siempre, es el interés de EU en las rutas navieras del golfo a través de las cuales se mueven los suministros petroleros del mundo. Con un boicot semejante, lo que Trump busca es favorecer la monarquía saudí.

Mientras la tensión aumenta en Medio Oriente, el presidente iraní Hassan Rouhani va perdiendo credibilidad en medio de esta nueva crisis. Los disturbios en las calles de Teherán por el aumento de los precios de los medicamentos y la escasez de agua no se han hecho esperar; ya alcanzan la importancia de los de 1979.

Apenas al finalizar el pasado julio, Donald Trump manifestó su interés en crear una OTAN árabe con el objetivo de hacer frente a Irán, similar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, pero integrada por varios países árabes (Egipto, Jordania, Arabía Saudita, Bahrein, Kuwait, Omán, Qatar y los Emiratos Árabes) con el propósito de profundizar la cooperación en materia de defensa antimisiles,  antiterrorismo y el fortalecimiento de las relaciones económicas y diplomáticas regionales. Trump busca concretar una cumbre en Washington los días 12 y 13 de octubre de este año.

Las sanciones sólo muestran que a EU no les interesa la liberad económica, ni la libertad comercial; lo único que busca en Medio Oriente es influir en la economía petrolera de la región e imponer una nueva gendarmería soportada por una alianza sunita en forma de una OTAN árabe. ¿Podrá EU doblegar a un país que tiene más de 3,000 años de historia?