Aunque este 2015 no trae las mejores señales en el terreno económico, será un año con pendientes que habrán de traer movidito el escenario político. En primer lugar, es año electoral, y pareciera que la abstención se apoderará de las elecciones intermedias, tanto federales como locales, más aun con el llamado de ciertos grupos al voto nulo. La novedad es que hay candidatos independientes, veremos cuántos llegan a la ronda final, por lo pronto las condiciones son muy difíciles para que los independientes logren su registro. Se enfrentan a una ciudadanía harta de los políticos y apática para participar.

Otro pendiente será recomponer la agenda de derechos humanos. Aunque el relevo del titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos calmó las aguas, lo cierto es que los resultados son exiguos, todavía habrá que estar pendiente de la labor del Dr. Luis Raúl González Pérez.

Sin lugar a dudas los pendientes de Tlatlaya y Ayotzinapa son un tema de gran atención, tanto las respectivas recomendaciones como los programas de reparación de daño y garantías de no repetición, así como los procesos administrativos y penales para sancionar a los servidores públicos involucrados en violaciones a derechos humanos.

Esperemos que las dificultades económicas no detonen conflictos sociales que alteren el proceso político. Sabemos que hay grupos interesados en boicotear las elecciones. Venga como venga el año, no importa cuán hartos estemos, confiemos que la ciudadanía rechazará los movimientos radicales y decida transitar por las vías institucionales.

El gran tema pendiente es la corrupción, tanto las medidas preventivas que implican la urgente necesidad de llevar a cabo la reforma constitucional anticorrupción y construir el entramado institucional que habrá de sostener las políticas públicas como las acciones correctivas que deberán contemplar procesos expeditos y ejemplares para castigar a los funcionarios públicos que incurran en actos de corrupción.

En esta materia quiero llamar a su atención que el sistema anticorrupción habrá de complementarse con un cambio en el comportamiento de la ciudadanía al respecto, tanto de la interacción con los funcionarios públicos como con los agentes privados, porque en este campo privado también se dan fenómenos de corrupción de los que poco se habla.

El año no viene sencillo, la coyuntura económica y política demanda energía y creatividad en la toma de decisiones. Esperemos que todo fluya y que las voces radicales queden aisladas.

@ErosalesA