La entrega de los premios Grammy se considera como uno de los reconocimientos más grandes de la industria musical. La ceremonia que supone celebra lo mejor de la industria le da muy poca atención a celebrar a los artistas que no pertenecen al 1% de las listas de popularidad. Los ganadores de las categorías que no son las principales nunca pasan durante la transmisión televisada y sus triunfos quedan en un segundo plano.

Este año en la soporífera ceremonia duró casi cuatro horas y alcanzó su nivel más bajo en audiencia desde el 2008. Hubo tributos al fallecido basquetbolista Kobe Bryant; un homenaje sin motivo a Prince; una innecesaria aparición de Aerosmith con RUN D.M.C., y las omisiones de Scott Walker o David Berman en el In Memoriam.

Todos los encabezados se han enfocado sobre los triunfos de la joven Billie Eilish, quien conquistó el Álbum del Año, Grabación del Año, Mejor Canción y Mejor Artista Nuevo, dejando a Lizzo fuera de las cuatro grandes categorías. Los Grammy 2020 confirmaron que existen dos grandes categorías: los superstars superventas, en cuya lista hay que incluir a Beyoncé, Taylor Swift, Ariana Grande, y los otros. Vale la pena que recapitulemos sobre los otros ganadores.

En las categorías de música clásica, el conductor venezolano Gustavo Dudamel triunfó como la mejor interpretación orquestal por Sustain de Andrew Norman, con la Filarmónica de Los Ángeles. El Kronos Quartet ganó por la mejor ingeniería en audio con la interpretación del Sun Rings de Terry Riley. Y la compositora Hildur Guðnadóttir se llevó el premio por la banda sonora de la miniserie de HBO, Chernobyl.

Los mexicanos Rodrigo y Gabriela ganaron con Mettavolution en la categoría de Mejor Álbum Instrumental, con un homenaje a la mágica psicodelia de Pink Floyd. En la categoría de Mejor Álbum de Spoken Word, fue la exprimera dama Michelle Obama quien se llevó el galardón, superando la adaptación realizada a la autobiografía de los Beastie Boys, narrada por Mike D y Ad Rock y un roster de invitados de primera.

Chick Corea & The Spanish Heart Band se impuso en la categoría de Mejor Álbum de Jazz Latino quien venció a Rubén Blades con Wynton Marsalis, John Finbury, David Sánchez y Miguel Zenón. Brad Mehldau ganó por Mejor Álbum Instrumental de Jazz. La bajista y cantante Esperanza Spalding consiguió su cuarto Grammy en esta ocasión en la categoría de Mejor Álbum de Jazz Vocal por 12 Little Spells

Gloria Gaynor, que en 1979 ganó el Grammy por el himno “I Will Survive”, en esta ocasión se triunfó como Mejor Álbum de Gospel. Elvis Costello & The Imposters ganó como Mejor Álbum Tradicional Pop Vocal, aunque la Academia se confundió y no le envió al tecladista Steve Nieve su invitación.

La banda estadounidense Tool ganó en la categoría de Mejor Interpretación de Metal por “7empest”, de su más reciente álbum Fear Inoculum, editado luego de un silencio de más de una década. Gary Clark Jr. ganó como Mejor Canción Rock, Mejor Interpretación de Rock y también ganó en la categoría de Álbum de Blues Contemporáneo por This Land. En las categorías de Mejor Álbum Alternativo, Vampire Weekend fue el triunfador con el disco Father of the Bride (que como casi todos sus discos sigue sonando al Graceland de Paul Simon), mientras que Cage The Elephant ganó por el Mejor Álbum de Rock.

“Todos se quejan de los Grammys, hasta que ganan uno”, escribió el músico y guitarrista de Fobia Paco Huidobro, sobre el premio que a pesar de todo sigue generando conversaciones, polémicas, muchos desencantos y, sobre todo, atención. 

La entrega de los Grammy volvió a demostrar que nunca parece estar realmente conectada a los fenómenos musicales que están generando cambios en la industria y que reflejan el impacto que tienen sobre la cultura. Los escándalos que rodean a la Academia de las Ciencias y las Artes de la Grabación —de los que hablamos la entrega pasada— quedaron sepultados entre comerciales, largos discursos y la indiferencia. Es la misma memoria de corto plazo que nos hace siempre estar siempre en busca del siguiente éxito, una nueva sensación pop que será tan breve como un almuerzo.

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Antonio Becerril

Coordinador de operaciones de El Economista en línea