Washington. ¿Austeridad republicana equivale a borrar a México en el mundo? ¿Llegaron los neopachucos y se va Cirque du Soleil? ¿Cuál es la tasa interna de retorno del soft power? ¿Es imperativo buscar una correlación contraria a la imagen del Ejército en las calles?

Con la desaparición de ProMéxico y del Consejo de Promoción Turística sólo quedan los huesos del soft power mexicano y, al mismo tiempo, se derraman al vacío 15 o 20 años de experiencia que el Estado mexicano invirtió en un grupo de burócratas.

En la era de Trump y para los peatones del Midwest un tuit vale más que un viaje al pasado en búsqueda de los pachucos.

El espectáculo Luzia de la empresa canadiense Cirque du Soleil utilizó, quizá, demasiados estereotipos mexicanos al estilo del cómic El Correcaminos pero su decodificación popular lo hacía asimilable o comprensible a una demografía que al leer la prensa estadounidense no llega demasiado lejos de Narcos versión Netflix.

El secretario Marcelo Ebrard asistirá este mes a Los Ángeles a inaugurar el foro “Octavio Paz y los post pachucos, encuentro de migrantes sobre la identidad mexicana”.

En el documento que Ebrard presentó durante la Reunión de Embajadores y Cónsules (REC) el pasado enero, revela que el primer foro lo organizaría en Washington. Las dos figuras que invitaría para mediatizar el evento serían Noam Chomsky, figura del siglo pasado pero estrella de la prensa cavernaria de nuestros días, y Alexandria Ocasio-Cortez, congresista demócrata cuya esencia sintetiza el socialismo ramplón millennial.

Marcelo Ebrard cambió la sede dejando a un lado al Mexican Cultural Institute que es, junto al de San Antonio, una joya de la promoción cultural que el Estado mexicano tiene en Estados Unidos. En Los Ángeles, junto a neopachucos Ebrard “reflexionará el México que somos y seremos”. El guion lo escribe Enrique Márquez, siete puntos presentados durante la REC en donde cree inventar el hilo negro.

El que no podrá reinventarse es el Mexican Cultural Institute. En el 2012 su presupuesto anual alcanzó los 50,000 dólares y para este 2018, le han etiquetado 1,100 dólares al mes, una cifra con la que se puede caricaturizar el soft power mexicano.

El valor presente neto del soft power no puede ser positivo en el corto plazo. Interrumpirlo es dañino para la imagen de un país militarizado y estereotipado por Trump.

La chef mexicana Pati Jinich tiene un programa de televisión en la cadena pública PBS; su audiencia supera los 30 millones de televidentes. Cuando ha presentado sus platillos en el Mexican Cultural Institute los boletos vuelan en cuestión de minutos.

Con 1,100 dólares al mes será difícil que el centro cultural organice eventos con ella a menos de que lo haga gratis.

Washington, ojo del huracán político. ¿Reflexionar sobre los neopachucos en Los Ángeles generará más popularidad por Ebrard? ¿Es éste el objetivo de la SRE?

En la otra cara de la moneda Marco Rubio y John Bolton agregan gramos a la mala imagen de México.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.