Me van a odiar. Porque dirán, ese buey no tiene nada que hacer, no lo quieren en su casa o no sabe que hay cosas más importantes en la vida. Pero les prometo que el miércoles no envío nada, en razón de lo que les voy a contar en este pequeño espació de mi adorado diario que me otorga, algo ¡urgente y relevante!

Resulta que el martes 24 de enero, la visión profesional estaba centrada en el espionaje en la Cámara de Diputados. Pero en los pasillos de la Procuraduría General de la República (PGR), había ebullición.

Esa cacerola, que algunos nos gusta, porque se hacen buenos guisos.

Resulta que una figura del canal de las estrellas, iba a presumir hoy miércoles, algo sobre hechos que empañaron a la Virgen de Guadalupe’’. Era un 12 de diciembre, cuando un grupo de jóvenes estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, en la carretera de El Sol, de ida y vuelta, del hermoso Puerto de Acapulco, fueron desalojados, de forma violenta.

Ahí cayeron muertos: Jorge Alexis Herrero Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, y otro héroe, que se ocupo y preocupo, porque una gasolinera no estallara en añicos: Gonzalo Miguel Rivas, que falleció 19 días después, por las quemaduras a causa de su valentía.

Esto si vale la pena hacerlo público. Aún con sus mentadas de progenitora que refieran a este orgulloso reportero, porque mi madre de nombre Guadalupe, por cierto, que ya no está conmigo, siempre me dijo: somos humildes, pero no lo digas, lo peor es que te digan pendejo’’.

Bajo esta primicia. Me contaron fuentes de alto nivel. A la abogada de la nación, Marisela Morales Ibáñez, un asesor le dijo mi amigo es un lector de noticias que casi idolatra la nación cada mañana’’.

Ella, tan comprometida con los medios respondió OK’’. Que salga el titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), a decir lo que se tenga que decir. Casi lo mismo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Hubo pedo. Cao que s풒: dice mi hijo. Resulta que mejor se estableció, fuera una conferencia de prensa y no nada más para una estrella televisiva. Así lo oriento el equipo de Comunicación Social.

Y nos siguieron contando los capos de PGR. Si habrá conferencia, que sea para todos, no para caritas’’, sino para los que se joden todos los días.

¡Eso lo agradecemos de antemano!

Por eso, no me odien, tampoco me quieran. Pero por favor no queremos frases huecas, sino responsables. Se rompió el protocolo de 48 horas. Cualquiera de ustedes y yo, sabemos que esas horas son esenciales.

COMMODATO

Qué paso. En ese tiempo, la escena del crimen, la cadena de custodia, que ahora es obligatoria con la reforma constitucional y hoy es la neta, desapareció.

No les molestaré el miércoles. Porque asistiré al Olimpo. Mi redacción de mi periódico, que tiene por nombre: El Economista.