A partir del 9 de noviembre, día posterior al triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y hasta el 17 de marzo el Dow Jones, el NASDAQ y el S&P 500 registraron alzas de 12.54, 12.38 y 9.94%, respectivamente. Durante esta racha, ninguno de los índices había tenido un ajuste a la baja en un solo día superior a 1 por ciento.

Sin embargo, el martes de esta semana los tres índices registraron caídas superiores a 1% por primera vez desde el 11 de octubre del año pasado. En el caso del S&P 500, esta racha de 110 días sin registrar una caída mayor o igual a 1% es la más larga desde 1995.

Para algunos observadores, lo ocurrido el martes puede ser el comienzo de un cambio de tendencia, mientras que para otros es simplemente un respiro necesario antes de que los mercados reanuden su trayectoria alcista. Para poder entender mejor si estamos ante un cambio de tendencia o simplemente una pausa es necesario analizar los factores que han impulsado el alza en los mercados y los sucesos más recientes que pueden haber impactado la conciencia de los inversionistas.

Es importante destacar que el buen desempeño de los mercados accionarios en Estados Unidos, desde la elección, se debe principalmente a un cambio de percepción en los inversionistas y no a un cambio fundamental en la dinámica económica y financiera de las empresas listadas en las bolsas. A partir de la elección, los inversionistas comenzaron a descontar un escenario de mayor crecimiento e inflación derivado de algunas de las promesas de campaña hechas por Trump entre las que se encuentran: I) la expectativa de recortes en los impuestos; II) la expectativa de una mayor inversión pública en infraestructura; III) la posible desregulación de varios sectores; y IV) el final de la parálisis legislativa al tener al mismo partido al mando del Poder Ejecutivo y las dos Cámaras legislativas.

Esta situación se ha traducido en un incremento importante en los múltiplos de valuación de las empresas, ya que el alza en el precio de las acciones ha sido muy superior al crecimiento en las utilidades. Este incremento en la relación precio/utilidades ha llevado a este indicador a niveles históricamente altos.

Aunque la justificación de que los índices precio/utilidad pueden ser superiores al promedio histórico porque las tasas de interés que al final del día representan el costo de oportunidad de invertir son a su vez históricamente bajas, es válida. También es cierto que los mercados se encuentran vulnerables a un ajuste a la baja derivado de un posible cambio en la percepción de los inversionistas sobre el crecimiento futuro. Para muchos especialistas esto es precisamente lo que sucedió el martes.

El posible fracaso de la reforma de salud impulsada por los republicanos y Trump supondría un escollo muy importante a un posible recorte de impuestos en el plan fiscal de Trump. La reforma de salud incluye ahorros sustanciales en el gasto público que son necesarios para fondear los recortes impositivos e impulsar el resto de la agenda procrecimiento de la administración Trump. Adicionalmente, el posible fracaso de la reforma de salud se da en medio de una caída en la popularidad de Trump.

Para algunos observadores, esto significa una reducción el capital político del presidente y una posible dilución a la agenda procrecimiento descontada por el mercado. Como hemos mencionado en este espacio, los mercados parecían estar alcanzando un alto nivel de complacencia, ya que sólo estaban descontando los escenarios más positivos y a la vez desdeñando riesgos evidentes.

A pesar de esto, el escenario base para la mayoría de los especialistas es que el entorno económico a nivel global está comenzando a experimentar una recuperación sincronizada que podría dar soporte a los mercados ante un eventual ajuste más brusco. No obstante, el ajuste podría prolongarse en los próximos días y semanas o inclusive acelerarse si la administración Trump vuelve a la carga con su retórica proteccionista.