En esta época, llamar a alguien un know nothing (traducción literal: que no sabe nada) podría significar una de dos cosas.

Si eres un estudiante de historia, podrías comparar a esa persona con un miembro del partido Know Nothing de la década de 1850: un grupo intolerante, xenófobo y antiinmigrante que en su punto más alto incluyó a más de 100 congresistas y ocho gobernadores. Sin embargo, lo más probable es que quieras decir que esa persona es ignorante de forma deliberada, alguien que rechaza los hechos que podrían poner en conflicto sus prejuicios.

Lo triste es que en la actualidad Estados Unidos está gobernado por gente que encaja en las dos definiciones. Además, los know nothing en el poder están haciendo todo lo posible para sabotear los cimientos mismos de la grandeza estadounidense.

Un resultado de esta aceptación de la ignorancia es el distanciamiento sorprendente entre los conservadores modernos y los estadounidenses con una formación académica superior: en especial, los docentes universitarios, pero no son los únicos.

No obstante, es extraño encontrar profesores conservadores hasta en las ciencias duras como la física y la biología, y no cuesta trabajo ver por qué. Cuando la postura más o menos oficial de tu partido es que el cambio climático es un engaño y la evolución nunca ocurrió, no obtendrás mucho apoyo de la gente que se toma en serio las evidencias.

Sin embargo, los conservadores no creen que el rechazo que producen sus ortodoxias en la gente informada sea una señal de que tal vez deberían cambiar su forma de pensar. En cambio, se han resentido con la erudición y la educación en general. Extraordinariamente, una clara mayoría de los republicanos está diciendo que los colegios y las universidades tienen un efecto negativo en Estados Unidos.

Así que el partido que en la actualidad controla los tres poderes del gobierno federal está cada vez más a favor de la intolerancia y en contra de la educación. Lo anterior debería perturbarte por muchas razones, una de las cuales es que el Partido Republicano ha rechazado los valores mismos que hicieron grande a Estados Unidos.

Piensa en dónde estaríamos como nación si no hubiéramos experimentado esas grandes olas de inmigrantes que se sintieron atraídas por el sueño de una vida mejor. Piensa en dónde estaríamos si no hubiéramos sido los pioneros en el mundo, primero en la educación básica universal y después en la creación de grandes instituciones de educación superior. Seguramente seríamos una sociedad limitada, estancada y de segunda clase.

Y en eso nos convertiremos si prevalece el movimiento de los know nothing.

He estado releyendo un libro importante del 2012, The New Geography of Jobs, de Enrico Moretti, sobre la creciente divergencia de las fortunas regionales dentro de Estados Unidos. Hasta más o menos la década de 1980, Estados Unidos parecía un país encaminado hacia una prosperidad extendida: regiones pobres como el “sur profundo” estaban alcanzando con rapidez al resto. Sin embargo, desde entonces, las brechas se han ensanchado de nuevo: en algunas partes de la nación, los salarios se disparan mientras que en otras se rezagan.

Moretti argumenta, de la misma forma que muchos economistas, que esta nueva divergencia refleja la creciente importancia de los grupos de trabajadores altamente capacitados —muchos de ellos inmigrantes— que se suelen concentrar en las grandes universidades, los cuales crean círculos virtuosos de crecimiento e innovación.

No obstante, una de las formas de pensar del trumpismo es intentar reducir las disparidades regionales, pero no levantando las regiones en rezago, sino derribando las regiones en desarrollo. Eso es lo que provocarán los ataques a la educación y la inmigración, ejes impulsores de las historias de éxito de la nueva economía.

Entonces, ¿prevalecerán nuestros know nothing modernos? No tengo idea. Sin embargo, es claro que, si lo hacen, no volverán a engrandecer a Estados Unidos: eliminarán justamente lo que volvió grande al país.