La semana pasada el subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, se llevó una reprimenda pública por parte del jefe del Ejecutivo por haber emitido unas opiniones acerca de mejorar el marco tributario. La actitud del presidente fue reprobable, porque denota falta de coordinación y comunicación entre López Obrador y Urzúa y entre éste y Herrera. Pero al margen del lamentable episodio, es conveniente revisar lo dicho por el funcionario. Herrera opinó sobre tres temas:

a) El impuesto de la Tenencia vehicular fue trasladado hace tiempo al ámbito estatal, decretándose que su cobro sería opcional. Ello resultó en distorsiones que favorecen su evasión gracias a que estados vecinos no lo cobran y a que otros tienen un subsidio mayor para la exención. Por ello, su recaudación en la CDMX ha disminuido casi 20% en tres años. Son 17 estados que sí lo aplican, por lo que el resto desperdicia una oportunidad para allegarse recursos. Por eso Herrera señaló que debería reinstalarse como un gravamen federal uniforme ante la precariedad administrativa de muchas entidades, con lo que mejoraría la eficiencia recaudatoria de la Federación. Pero, aunque sea un impuesto progresivo, habría que cuestionarse si esto es lo óptimo desde el punto de vista de la mejora ambiental. Si los vehículos carcacha son los que más contaminan, deberían pagar una Tenencia mayor por ese derecho de contaminar más; así, seguramente, saldrán del mercado beneficiando a la sociedad.

b) Herrera señaló que el Impuesto Predial se cobra en forma ineficiente en muchos estados. En principio es un gravamen de fácil cobro que en México sólo recauda 0.2% del PIB. Dice Herrera que mejorando su administración podría obtenerse 1.2% del PIB con lo que los municipios tendrían más recursos para satisfacer agua potable, seguridad y saneamiento. Con la tecnología moderna que se tiene para levantar mapas catastrales, bien vale la pena eficientar este impuesto. Aunque no le guste a López Obrador, el subsecretario tiene razón.

c) Por último, mencionó que deben gravarse los servicios digitales como Netflix, Spotify, itunes, etcétera. El tema es complejo y se discute en foros del G20, la OCDE y el FMI. Ofrecer servicios digitalizados corresponde a un nuevo modelo de negocio que es un reto para el cobro de impuestos corporativos y de IVA. Al ser servicios que se obtienen en la red de manera transfronteriza, la casa matriz no es de fácil localización para el cobro del impuesto. Además, con su acto de compra, el consumidor también genera valor para el proveedor al transmitir información en las redes sociales que es un insumo para sus estrategias de mercadotecnia. ¿Cómo se puede gravar esto?

Herrera planteó tres temas relevantes para la política tributaria que pueden favorecer el financiamiento sin endeudarse de los programas sociales que pretende López Obrador. Debería escucharlo.

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