Hoy los mexicanos recibimos el 2021 con la esperanza de que habrá nuevas posibilidades y oportunidades. Como mujer, esposa y madre, sé que con trabajo y esfuerzo somos capaces de alcanzar cada una de nuestras metas, aún en tiempos complejos, pero también reconozco que deben existir las condiciones óptimas para alcanzarlas. Y es aquí donde entra el Gobierno, su responsabilidad es generar precisamente esas condiciones, pero desafortunadamente la 4T nos lo ha quedado a deber. Y para muestra, aquí les dejo los 10 horrores de la 4T durante 2020.

Primero. No puedo dejar de hablar del mal control de la pandemia. Más allá de las cifras que conocemos, gracias a la irresponsabilidad de nuestras autoridades el coronavirus sigue cobrando vidas. Sólo el 1º de enero se registraron más de 11 mil nuevos casos positivos a nivel nacional y 700 muertes. Poco a poco México avanza para superar a la India en número total de muertes y, sin un plan integral para combatir los efectos, el gobierno sigue brillando por su ausencia.

Segundo. En materia económica, los números tampoco son nada alentadores. Después de un 2019 con 0 crecimiento, los mexicanos cerramos el 2020 con la mayor caída en la historia de nuestra economía, casi 10% del PIB, y sin crecimiento, no hay empleos.

Tercero. Más pobreza. Este año, casi 4 millones de mexicanos perdieron sus fuentes de ingreso, miles más pasaron a la informalidad y casi 11 millones de personas se sumaron a las filas de la pobreza. En campaña los de la 4T decían “primero los pobres”; sin embargo, sus acciones van en sentido contrario.

Cuarto. Pésimo manejo de las finanzas públicas. En 2020 se gastaron lo que ahorramos por más de 15 años en los fondos de estabilización; los subejercicios en sectores estratégicos, como la salud, están en las nubes; pese a negarlo, aumentaron la deuda en más de 1.5 billones de pesos; y ¡gastan más de 10 mil millones de pesos en gelatinas!

Quinto. Desaparecieron todos los fideicomisos públicos para la ciencia, deporte, educación, hasta el fondo de desastres naturales, dejando en la indefensión al 40% del país que está expuesto a estas contingencias climatológicas.

Sexto. Ahuyentaron las inversiones y no destinaron recursos para sectores como el turismo, las MiPyMes, ni proyectos de infraestructura que detonen crecimiento en el Presupuesto Federal.

Séptimo. La política energética. PEMEX se posicionó como la petrolera más endeudada del mundo y como el mayor riesgo para la economía mexicana, otorgando contratos con suma opacidad y reservando información vital de proyectos insignia como la Refinería en el puerto de Dos Bocas, el cual cerró el año con un fuerte derrame petrolero que pone en duda la viabilidad de esta obra.

Octavo. Nula transparencia. Nunca en la historia del gobierno habían negado tantas solicitudes de información y el 80% de los contratos se asignaron de manera directa.

Noveno. Violencia. Este año será recordado como el más violento de la historia y con más feminicidios. 

Y décimo. Un congreso a modo del presidente. Y aquí me detengo, porque justamente este año tendremos la elección más grande de la historia, y estoy convencida que la prioridad debe ser la recuperación de un Congreso que trabaje para ti, que sea contrapeso real, y que represente las causas verdaderas de los mexicanos. ¡En tus manos está la decisión!

Twitter: @PerezSoraya

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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