En las próximas dos semanas habrá terminado la auscultación que derivará en el nombramiento de los secretarios de Estado del próximo gobierno del priísta Enrique Peña Nieto. Hasta ahora, sólo hay claridad sobre dos criterios que norman ese proceso de selección: nadie del actual gabinete será ratificado en su posición y más que los mejor calificados serán convocados aquellos que generen las menores resistencias, aquellos que signifiquen menos desgaste.

De aquí al 20 de noviembre habrá definiciones sobre la nueva estructura de la administración pública federal. Descartada la ampliación de las facultades al Jefe de la Oficina de la Presidencia -a la que llegaría Luis Miranda- se perfilan dos supersecretarias en Hacienda y Gobernación. Serían dos puestos a la medida de Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong.

En el reparto del resto de los puestos se comprobaría la preeminencia del llamado Grupo Hidalgo, si Osorio Chong se hiciera cargo de un nuevo ministerio de Asuntos del Interior y el también exgobernador de aquella entidad, Jesús Murillo Karam, estuviera a cargo de la Secretaría de Seguridad. Ambos, junto con Eduardo Medina Mora, quien asumiría la Cancillería, y Claudia Ruiz Massieu, que iría a la PGR, formarían una alineación que definiría al próximo sexenio.

¿Es en la política o en la economía donde hay que poder el acento? Si fuera el gusto de Osorio Chong optaría por la Secretaría de Desarrollo Social, donde es posible articular la mayoría de las políticas públicas y los programas asistenciales del gobierno para beneficio de las mayorías. ¿Y en Gobernación? Si prospera la idea de reformar la Ley Orgánica de la Administración, al Palacio de Covián llegaría Jorge Carlos Ramírez Marín como encargado de despacho. Y a la Función Pública, Virgilio Andrade, quien más adelante sería ungido como titular de la comisión nacional anticorrupción.

Además, estaría en ciernes una segmentación en la actual SCT, que daría paso a una nueva secretaría de infraestructura, a la que iría Gerardo Ruiz Esparza y a una secretaría de telecomunicaciones, para Alfonso Navarrete Prida, dos peñistas de viejo cuño, como Francisco Rojas Gutiérrez, quien esperaría ir a Pemex, y el abogado Eduardo Segovia, quien se convertiría en el Consejero Jurídico del Presidente Peña Nieto.

Las listas que estudian en la oficina de Peña están concentradas en una base de datos que administra y actualiza Andrés Antonius González, economista egresado de la Universidad de Harvard; trabajó al lado de Luis Téllez en la Oficina de la Presidencia y después en la Secretaría de Energía. En la Iniciativa Privada estuvo a cargo de las operaciones de Kroll en América Latina hasta hace un par de años, cuando decidió competir con sus expatrones y fundó Plan B, consultoría especializada en asuntos de manejo de riesgos y seguridad. Muchos lo ven como próximo encargado del Centro de Investigación y Seguridad Nacional.

Antonius González estuvo casado con una hija de Pedro Aspe. Otro yerno del exsecretario de Hacienda es Aurelio Nuño, actual coordinador de Asuntos Educativos en el equipo de transición y quien ha cumplido con eficacia y precisión la tarea que le encomendó Luis Videgaray en esta etapa: restablecer el diálogo con Elba Esther Gordillo, que estuvo en punto muerto.

La lideresa moral del SNTE ya hizo saber no objetaría la llegada a la SEP del actual secretario académico de la UNAM, Enrique del Val, o del encargado del sistema educativo en Puebla, Luis Maldonado Venegas. Y está enterada de que dentro del equipo peñista examinan el currículum del economista Carlos Mancera Corcuera, quien tiene en contra su cercanía con Claudio X. González y Mexicanos Primero, la organización que ha emprendido una cruzada en favor del mejoramiento educativo y en contra de la corrupción del SNTE.

La opinión de Gordillo Morales podría inclinar la balanza en favor del exgobernador de Aguascalientes, Otto Granados Roldán, quien desde el Tec de Monterrey impulsa el mejoramiento de la administración pública federal.

El sector económico es una caja de sorpresas. El exdiputado federal Ildefonso Guajardo se haría cargo de la Secretaría de Economía, mientras que Emilio Lozoya Austin quedaría al frente de Energía. En cambio, nadie daba por seguro que Enrique de la Madrid o Juan Carlos Cortés fueran a quedar al frente de la Secretaría de Agricultura... donde a finales de la semana pasada se hablaba con insistencia del arribo del actual titular de SHCP, José Antonio Meade Kuribreña. Habrá instancias nuevas. Un instituto nacional para la vivienda, que estaría a cargo de Alejandro Nieto Enríquez, y un organismo para concentrar las cuestiones hidráulicas que dirigiría David Korenfeld. Ambos, integrantes de los Golden Boys.

También se integraría, en el corto plazo, un sistema nacional de seguridad social. Mientras tanto, José Antonio González Anaya se haría cargo del IMSS y Pedro Vásquez Colmenares para el ISSSTE, aunque su pleito actual con Sergio Hidalgo Monroy mengua sus posibilidades, por lo demás, fincadas únicamente en su nexo con Luis Videgaray.

EFECTOS SECUNDARIOS

EXHORTOS. El secretario de Energía, Jordy Herrera, y el Director General de Petróleos Mexicanos fueron citados por Marco Antonio Bernal Gutiérrez, titular de la Comisión de Energía de la Cámara Baja, a comparecer ante el pleno de ese órgano legislativo, el próximo miércoles, para hablar sobre la seguridad en instalaciones petroleras, ante la peligrosa recurrencia de accidentes en instalaciones de transporte y almacenamiento de la paraestatal, mismos que han tenido impacto severo a la población vecina de las mismas y al ambiente , según establece el acuerdo de los legisladores. Otro Secretario próximo a comparecer es el titular de Economía, Bruno Ferrari, quien deberá acudir al Senado para responder por dos temas que, de no ser atendidos con la prioridad requerida, impactarán severamente en perjuicio en la economía de miles de productores de frijol y papa.