Como parte de la reforma electoral de 2014, se modificó la Constitución para permitir la reelección consecutiva de legisladores federales, diputados locales y ayuntamientos. En el ámbito federal, los diputados tienen el derecho a buscar la reelección hasta por cuatro periodos consecutivos y los senadores dos. Doce años en total podría durar una carrera legislativa exitosa.

La entrada en vigor de las nuevas disposiciones en el ámbito federal se postergó hasta 2021, con el fin de evitar que los senadores que las aprobaron se beneficiaran del cambio. Por ello, el año entrante veremos algo inusitado: algunos diputados federales buscando la reelección en el mismo cargo que actualmente ocupan.

Conseguir la reelección no será sencillo. Primero tienen que estar en la boleta electoral. De acuerdo con el artículo 59, sólo pueden ser postulados por el mismo partido o alguno de los partidos de la coalición del que fueron candidatos en 2018, a menos que hayan renunciado a su militancia antes de marzo de 2020.

La selección de candidatos está en manos de las dirigencias nacionales de los partidos, con la mediación de figuras influyentes como los gobernadores. El caso de Morena, en el palomeo de las listas seguro participará la Presidencia de la República y miembros de su gabinete. Se trata de un proceso que se dirime en las cúpulas del poder, en el que los votantes en los distritos tendrán una incidencia nula.

Si un diputado logra sortearlo y aparece en las listas de candidatos de su partido, después tiene que ganar la elección. En este punto, el INE quiere meter otro obstáculo más: obligarlos a separarse del cargo y hacer campaña desde el desempleo. En opinión de los integrantes de la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos de este instituto, la separación del encargo es indispensable para evitar el uso indebido de la posición de legislador y preservar la equidad de la contienda.

La Cámara de Diputados respondió con un acuerdo interno con disposiciones aplicables a los legisladores que busquen la reelección consecutiva. En este documento, aprobado con el respaldo de todos los partidos políticos, establecen que la separación del cargo es optativa. Pero los diputados que busquen la reelección y decidan mantenerse en el cargo tendrán que continuar con el cumplimiento de sus responsabilidades como legisladores, sin usar recursos públicos –económicos, materiales y humanos– en sus campañas.

Tanto el proyecto de la Comisión de Prerrogativas del INE como el Acuerdo de la Cámara de Diputados adolecen del mismo problema: van en contra de la Constitución y la ley. Los asuntos que regulan –requisitos de elegibilidad– están sujetos al principio constitucional de reserva de ley. Ni la Cámara de Diputados puede normarlos con un “acuerdo interno” ni el INE mediante lineamientos administrativos.

El momento para establecer nuevos requisitos de elegibilidad a los legisladores que buscan la reelección quedó atrás. El artículo 105 constitucional obliga a una veda de cambios legislativos en materia electoral que empezó desde el mes de junio. Las reglas del juego quedaron establecidas antes que empezara el partido.

Tenemos el criterio constitucional emitido por la Suprema Corte: buscar la reelección sin separarse del encargo, en sí mismo, no atenta contra la equidad de la contienda electoral ni implica el uso de recursos públicos. El vacío legislativo al que aluden los improvisados reguladores es inexistente. El Congreso estaba facultado para abstenerse de emitir legislación secundaria si consideraba que la separación del encargo era innecesaria. En suma, los ánimos regulatorios de la Cámara de Diputados y el INE sólo generan incertidumbre jurídica sobre un asunto que había quedado firme.

Twitter: @BenitoNacif

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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