Un exceso de demanda se genera en un mercado cuando el precio del producto se fija en un valor extremadamente bajo. En México, vivimos algunos años en los que las autoridades fijaban los precios, principalmente, de los denominados bienes básicos, artificialmente bajos, y se generaba con ello un exceso de demanda que terminaba por desaparecer el producto del mercado, ante la incapacidad de los productores por recuperar, al menos, su costo de producción.

Hoy en día, enfrentamos en el país otro tipo de excesos, que comienzan a ser un padecimiento para toda la sociedad, sin que se vislumbre algún tipo de solución en el corto plazo.

Simplemente, podemos observar los excesos que existen en materia de delitos de todo tipo. Ya no se trata sólo de los excesos que cometen los grandes grupos organizados. Es acerca de que el exceso se presenta cuando cualquier persona decide violentar la ley y cometer algún tipo de delito, que puede ir desde el robo a mano armada hasta los secuestros, extorsiones y otro tipo de actividades, que nos parecen normales por ser ya muy comunes pero que deberían ser combatidos, como la piratería y el comercio informal.

El precio de delinquir normalmente lo representa la pena que enfrenta un delincuente en caso de ser aprehendido, juzgado y condenado, tres etapas en las que, desafortunadamente para la sociedad, existe una probabilidad muy elevada de que los criminales salgan sin despeinarse.

Cuando añadimos el problema de la corrupción que ha penetrado al sistema judicial, dicha probabilidad es mucho mayor, por lo que los criminales casi ya se pasean por la calle como cualquier otro profesionista o trabajador, con derechos plenos y exigiendo el respeto de todos los demás. Ni qué decir de los excesos de los partidos que se dicen de izquierda y sus tribus al interior, que han hecho de las calles su área de operaciones, afectando a toda la sociedad, sin que las autoridades muevan un dedo para que esto ya no ocurra. Dichos partidos seguirán protestando y violentando los derechos de la mayoría, que no desea saber nada de ellos. Y, mientras alguien no les ponga un alto, este proceso seguirá creciendo.

Normalmente, en todas las ciencias, es posible establecer cuál es el límite en caso de incurrir en excesos. Y en el caso que nos ocupa es difícil hacerlo, aunque empezamos a ver un poder paralelo, con todas sus consecuencias.

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