Los empresarios nunca deben manifestar sus posiciones políticas de manera pública, éste ha sido hasta ahora uno de los elementos constitutivos de la cultura política mexicana. Cada vez que quebrantan esta regla no escrita reciben todo tipo de descalificaciones.

La sociedad democrática garantiza a todos sus integrantes, personas y grupos, que se manifiesten de manera abierta, siempre en el marco de la ley, para intentar hacer valer sus ideas. Los ciudadanos, nadie más, son los que decidirían si éstas tienen o no sentido y vigencia.

Que sólo los políticos puedan pronunciarse de manera abierta reduce a sólo un ángulo de mirada la realidad. El fortalecimiento y la maduración de la democracia exige que se abran los espacios, sin que nadie se escandalice, para que todos los integrantes de la sociedad se manifiesten.

Los empresarios habían permanecido callados ante los acontecimientos de la coyuntura poselectoral y ayer, 6 de agosto, decidieron romper su silencio y dar a conocer su posición en desplegados publicados en la prensa de la ciudad de México.

El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) se pronuncia contra toda expresión de violencia que lesione la paz social, afecta las operaciones de los negocios, desincentive inversiones -nacionales y extranjeras- y ponga en riesgo la integridad de trabajadores, consumidores y de las personas que interactúan en el ámbito de las empresas .

Las 12 organizaciones que integran el CCE plantean también, haciendo referencia a los casos Soriana y Monex, sin mencionar sus nombres: Respaldamos su demanda de garantizar la civilidad y la paz social; compartimos su indignación por el descrédito y la publicidad negativa de las que han sido objeto, y defendemos el derecho elemental a trabajar en libertad, sin que su personal, clientes e inmuebles sean víctimas de agresiones de cualquier índole .

El CCE, finalmente, exige la intervención oportuna de las autoridades federales y locales para que apliquen la ley y sancionen a los responsables . El sector empresarial, como parte de la sociedad civil organizada y constructor del Estado, debe hacerse presente en el debate de manera permanente y no coyuntural.

Se puede estar o no de acuerdo con las posiciones de los empresarios, eso lo deciden los ciudadanos, pero los actores políticos partidarios no pueden ser los únicos que acaparen los espacios de la opinión publicada, para eventualmente convertirse en opinión pública, que debe ser patrimonio de la sociedad en su conjunto.

La pobreza del debate público se explica en buena medida porque sólo están presentes los políticos. La sociedad mexicana está muy lejos de lo que se conoce como democracia deliberativa , pero hacia allá debe caminarse. A la discusión debe incorporarse el conjunto de las organizaciones de la sociedad civil, que tampoco ahora están presentes.

Twitter: @RubenAguilar