La verdad es que yo a súper -Josefina sólo la veo en los videojuegos propagandísticos. Porque la defensa de la bancada panista de las reformas necesarias ha sido terriblemente mediocre y sin resultados.

Pero quizá es peor lo que se ve con las otras bancadas. Porque los que se autodenominan de izquierda son los principales promotores de las leyes y puntos de acuerdo más conservadores y retrógradas.

Y los priístas, que malgobernaron y que ahora quieren regresar al poder, hacen todo lo posible para evitar que el siguiente gobierno tenga herramientas indispensables para poder lograr algún resultado medianamente decoroso.

Creo que la mejor definición de lo que hacen nuestros diputados con el tema de los subsidios a las gasolinas me la dio Juan Pardinas, director del Instituto Mexicano para la Competitividad: Ésas son fregaderas . Y es que con tal de calentar el tema de los precios de las gasolinas para lograr el desprestigio del actual gobierno en materia económica, el partido autodenominado de izquierda y los que se sienten de vuelta en Los Pinos suscriben un acuerdo parlamentario para que se congele el precio de los combustibles.

O sea, la izquierda , así con comillas, defiende la permanencia de un subsidio en las gasolinas que beneficia principalmente a los más ricos.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, casi 50% de las gasolinas la consume los dos deciles de ingreso más alto; el decil de ingreso más bajo del país consume apenas 2% de la gasolina.

Esto implica que el Partido de la Revolución Democrática y satélites que le acompañan defienden un subsidio que se otorga a las personas de mayores ingresos.

Del lado del PRI, aunque ésta es una incongruencia para un partido revolucionario, pesa el hecho de que defiendan que se destinen 170,000 millones de pesos del presupuesto para mantener un subsidio así y que pidan aumentarlo a través de congelar precios.

Esa factura se traspasaría a las finanzas públicas y se pagaría sin dudarlo en la siguiente administración, ésa que tan seguros se sienten los priístas de poder encabezar.

Además, hacen mal los tricolores en buscar una comparación en materia de incrementos en las gasolinas con los gobiernos que encabezaron, porque pierden sin lugar a dudas.

Con el pase a gol de los priístas, Ernesto Cordero, secretario de Hacienda, metió un tiro de cabeza con estas cifras: durante el mandato de José López Portillo, las gasolinas se incrementaron 900 por ciento.

Con Miguel de la Madrid, el incremento fue de más de 18,000%, con Carlos Salinas 136% de incremento en sus precios y con Ernesto Zedillo 290 por ciento.

En tiempos de los panistas, los aumentos son: 28% con Vicente Fox y 33% en lo que va del gobierno de Felipe Calderón.

Claro que estas cuentas no responden a ninguna lógica económica, pero es una respuesta política a un posicionamiento partidista en este tema.

Dejar de mentir, dejar de fingir, dejar de hacer fregaderas con el presupuesto son los primeros pasos para que algún día este país recomponga sus finanzas públicas.

Hoy, los partidos políticos han encarecido al gobierno federal al tomar la decisión correcta de aumentar el deslizamiento de los precios de los combustibles, porque hacen ver una actitud correcta como un acto criminal. Es muy triste ver cómo los legisladores, con este tipo de actitudes, no ayudan y sí estorban.

La primera piedra

La política recaudatoria del Gobierno del Distrito Federal deja ver su desesperada búsqueda de recursos y, con ello, muestra una tendencia suicida.

Después de que hace unos días anunciara premios para los incumplidos en casi una decena de impuestos, ahora el apapacho para los que no cumplen con sus obligaciones se lo llevan los automovilistas.

La nueva del gobierno de Marcelo Ebrard es perdonar las multas por no verificar a tiempo sus automóviles: entre hoy y el 31 de diciembre, nadie pagará de más por no verificar a tiempo.

Eso significaría, por ejemplo, que si a alguien le toca verificar su automóvil antes del último día de este mes de mayo, puede perfectamente ir al Verificentro un día antes de que acabe el año y hacer el trámite sin recargos ni remordimientos.

Son verdaderamente incomprensibles los incentivos perversos en losque está incurriendo el gobierno de la ciudad de México.