Los indicadores de seguridad pública de la CDMX simplemente no pueden ser comparados con los de la administración anterior. En un ejercicio tan siniestro como innecesario, el gobierno de Mancera maquilló las cifras de delitos. En el caso de homicidio, el nivel de subreporte es de 11.5 por ciento. En el 2018, 24,000 delitos de alto impacto fueron registrados de manera errónea. Por ejemplo, en mayo de este año se registraron 1,295 casos de robo a transeúnte (en abril fueron 1,311), con los datos maquillados el resultado sería de solamente 598 casos para el 2018, pero con la información revisada y verificada, en realidad se trataron de 1,995 casos. La administración anterior escondió el registro de 245 secuestros y 715 violaciones. El ejercicio de reclasificación se realizó homologando los datos de la procuraduría capitalina con los del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Este ejercicio de comparación consistente en lo que en realidad ocurrió hace un año en términos de índices delictivos; es muy útil para analizar el resultado de las políticas de seguridad que se están desarrollando en la CDMX. No obstante, lo fundamental es contar con un sistema que permita en adelante medir con oportunidad y precisión los actos delictivos, con la finalidad de determinar la implementación de políticas efectivas, que es lo que se ha hecho en el gobierno de Sheinbaum. Yo, por ejemplo, en mi calidad de alcalde, tengo acceso a un sistema que me informa de todos los delitos que se registran en Azcapotzalco cada día. Esa información se consolida en reportes semanales que dan cuenta de la evolución de delitos clasificados como de bajo y alto impacto. Esta información es fundamental para las mesas de seguridad que encabezamos la jefa de gobierno, los alcaldes y las alcaldesas; el tipo de datos que se generan nos ha permitido las horas y rutas en las que se cometen robos al transporte público. Además, se puedan acordar y diseñar operativos y acciones de prevención.

La ciudad ahora cuenta con un sistema de información sobre delitos confiable, que sirve para la rendición de cuentas y la toma de decisiones. Es la única entidad federativa que publica datos de carpetas de investigación a nivel de calle, de forma periódica, desagregada y accesible. Se cuenta con una herramienta que permite analizar, mapear, visualizar datos y comparar las tendencias de los diferentes delitos de alto impacto. Por lo pronto, los delitos de alto impacto, en el agregado, muestran una tendencia ligeramente decreciente, en los primeros seis meses del año.

En Azcapotzalco los delitos de alto impacto registrados pasaron de 229 en enero a 149 en junio. La capital pasó de 4,609 en enero a 3,841 en junio. Es verdad que eso no es suficiente y que para tener una ciudad segura se tiene que trabajar mucho más. En este sentido, los indicadores tendrán que mejorar con múltiples acciones de recuperación del espacio público y de prevención del delito. La buena noticia es que contamos con un mecanismo confiable y verificable para medir cómo vamos en materia de índices delictivos y ajustar, paulatinamente, las políticas.

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.