Éste es un ejercicio de ficción, no tengo acceso a ninguno de los cuartos de contienda de los candidatos a la Presidencia de la República, pero sí tengo acceso a la información pública sobre el desarrollo de las campañas, así que me di a la tarea de suponer lo que pueden estar pensando en cada uno:

a) Andrés Manuel López Obrador. Tienen sentimientos encontrados, por un lado ven que su campaña ha funcionado, que no han cometido errores, que su estrategia no se ha tenido que modificar y que han logrado dos cosas importantes 1) mejorar las opiniones que genera su candidato después de cinco años en los que fue estigmatizado como un peligro , a base de una campaña implacable en su contra; ahora cada vez es más visto como un candidato moderado, más propositivo, menos polarizante. Tres semanas han suavizado su imagen, al grado de que hoy tiene la mejor imagen en todo el sexenio, aunque aún sigue siendo la peor de los cuatro; 2) incrementar poco a poco sus preferencias, compitiendo claramente por el segundo lugar con la candidata del partido en el gobierno; cuando a estas alturas en las elecciones anteriores ya había un tercer lugar desplomándose, ahora la situación es diferente, va creciendo e incluso en algunas mediciones durante algunos días ha aventajado a Vázquez Mota. Estos dos aspectos los deben de tener contentos, pero...

Sí, hay un pero, los puntos que han incrementado en esas tres semanas no han mermado la desventaja que tiene con el candidato puntero, han afectado la candidatura de Vázquez Mota, pero parece que no la de Peña Nieto; debe existir una gran preocupación sobre sus posibilidades reales de ganar la elección y, seguramente, están preparando algún cambio de estrategia, la que veremos previa y posterior al debate, y buscarán en esos momentos establecer una tendencia que los lleve al triunfo, deberán montarse incluso en los ataques que el PAN haga. Si ya lograron suavizar su imagen, ahora deben asegurar confianza en un buen gobierno y ésa será su próxima etapa, captar cualquier deserción de simpatizantes de sus contrarios no es tarea fácil, hasta hoy, nadie les ha pegado, su tercer lugar los ha salvado de ataques, pero su crecimiento los hace blanco de ellos.

Su candidato está haciendo una campaña de librito. Como antes lo dije, esta campaña, en el 2006, nos tendría hablando del presidente López Obrador, mientras él no decepciona a sus seguidores con sus posturas duras y claras ante los poderosos, sus spots transmiten tolerancia y hasta dulzura.

b) Josefina Vázquez Mota. Dos cosas deben estar presentes: por un lado, no están sorprendidos por los resultados, y por otro, tienen una gran preocupación.

Saben que la primera etapa de su campaña fue muy mala, llena de tropiezos; lo del estadio vacío fue sólo el principio de una cadena de equivocaciones comunicacionales que no podían parar; anunciaron su cambio de timón, su cambio de equipo, su cambio de estrategia, generaron expectativa y, en una estrategia de ignorar a López Obrador le, pegan a Peña Nieto en su principal promesa de campaña: El cumplimiento de compromisos . Su primer embate fracasa y los números, en lugar de aumentar, muestran disminuciones; en lugar de acercarse al primer lugar, ven en peligro su segundo lugar. No están acostumbrados a eso, no lo vivieron en el 2000 ni en el 2006 y su preocupación aumenta. Su candidata, por otro lado, perdió el empuje con que ganó la interna y los tropiezos le generaron atributos negativos que no tenía, hoy se le ve más débil y con menos liderazgo y con ello lidia la campaña.

Seguramente veremos nuevas estrategias, ahora no podrán ignorar a López Obrador, se dan cuenta de que muchos de sus seguidores iniciales migraron hacia él y buscarán recuperarlos, pero el camino no es claro. Por un lado la idea de un gobierno diferente no ha permeado ante la oferta de cambio de los dos opositores, de nuevo intentarán, tal vez con ayuda de la agenda gubernamental, llegar al debate con algún tema favorable a la continuidad y explotarlo durante y posterior a las dos horas que dure el encuentro del 6 de mayo a las 8 de la noche.

c) Enrique Peña Nieto. Sobra decir que este equipo debe ser el que más tranquilo está; plantearon una campaña de mantenimiento y les ha funcionado.

Asumen los menores riesgos posibles y separan las funciones, tienen a su candidato en un recorrido real y virtual por todo el país en el que no sólo establece compromisos locales sino que insiste en que no repetirá una elección que divida a los mexicanos, de hecho, en un spot establece ése como un nuevo compromiso, no atacar para no dividir: pero por otro lado tiene a un equipo del partido, encabezado por políticos profesionales, respondiendo de inmediato y con estrategia a cualquier crítica. Hasta el momento, ya vividas tres de las 13 semanas que durará la campaña, las cosas están muy en su favor; no los han tocado, su ventaja ha aumentado, no se ven visos de un voto útil o estratégico en su contra y además cuentan con la ventaja estructural de gobernar 20 de los 32 estados con 54% del padrón electoral en ellos, es decir, siguen siendo los favoritos, y al avanzar la campaña sin mostrarse grandes cambios esa condición aumenta.

Para el debate seguramente estarán preparados para los ataques, los que se realicen antes para obligarlos a llevar agenda no preparada y para los posteriores, cuando se magnifique cualquier error que ahí se cometa. Parte de las cosas que veremos quienes nos interesamos en las campañas es la forma en que enfrenten estas embestidas.

d) Gabriel Quadri. Como antes lo he dicho, es el candidato más libre , incluso de las ataduras que le podría imponer la ideología de su partido; por lo que ha afirmado, parece que su condición de poder declarar lo que piensa es real, ningún otro partido tendría un candidato que hoy declarara héroes nacionales a los empresarios, que propusiera legalizar la droga, poner IVA a medicinas y alimentos o muchas otras ideas que, estando de acuerdo o no con ellas, muestran a un político valiente con la paradoja que le puede alcanzar para 2% anhelado por su partido; hace seis años su candidato no lo logró. El debate, con Quadri presente, puede ser más divertido de lo que se piensa: no tiene restricción en su vestimenta, en su propuesta ni en su postura política, así que puede opacar a los demás si sabe planearlo bien.

IFE

Por último, esta primera y tal vez última oportunidad en que se aplique la reforma del 2007 está resultando bien, en mucho por el trabajo del IFE; su último acierto fue permitir los spots donde el PAN cuestiona el cumplimiento de compromisos de Peña en el Edomex, y no es que aplauda que no existan propuestas, de hecho me gustaría más, pero una campaña política consiste en decirle a los ciudadanos por qué votar por un candidato y por qué no hacerlo por otro, si restringe la segunda, dejan las campañas a la mitad; la definición del debate no es de ellos, el formato tal vez no sea el ideal, esperemos que sea menos aburrido de lo que el formato plantea, pero no es diseño del IFE, para eso están los representantes de partidos y son a ellos a quienes debemos reclamarles la falta de imaginación.