La agricultura por contrato es la mejor herramienta para cubrir el riesgo de mercado y es el inicio de la formación de precios de los alimentos. No obstante, existen experiencias que indican que para que la cobertura sea exitosa se requieren de condiciones mínimas de funcionamiento de mercados, flujo de información y suficiente especificación de las opciones de salida de los participantes.

Históricamente, la agricultura por contrato se establece para mitigar el riesgo de agricultores, comerciantes e industriales. El riesgo de los productores consiste en que en años de abundancia de producto primario el precio será menor, mientras que para la industria y el comercio el riesgo de pérdidas se presenta en años de escasez.

Si esto es cierto, ¿por qué en México no se ha generalizado su uso? La respuesta radica en el nivel de cumplimiento de los contratos tanto de productores como comercializadores e industriales cuando las condiciones de mercado no los favorecen.

En ello, debe considerarse que los contratos no son fuente de riqueza sino de mitigación del riesgo. Por lo tanto, se debe considerar la factibilidad del precio a establecer por las partes, ya que en el momento en que el precio se aleje lo suficiente del precio de mercado al momento de la cosecha, alguna de las partes tendrá incentivos económicos para romper los acuerdos.

De esta forma, en la contratación siempre es recomendable detenerse un momento para revisar si: 1) existen múltiples agentes (tanto compradores como vendedores) o existen esquemas monopsónicos o monopólicos; 2) si los participantes son precio-aceptantes o si tienen poder de mercado para establecer el precio de mercado; y 3) si es que los participantes del mercado cuentan con información oportuna (inventarios, comportamiento estacional de la producción y el consumo).

Así, se puede esperar que los mismos principios que rigen el adecuado funcionamiento de los mercados permitan prever la efectividad de un contrato específico.

Dado lo anterior, y observando estas condiciones, la firma de contratos cerrados o de opciones para compra-venta específicos para mercados regionales no sólo permitiría mitigar el riesgo de cambios en precios agrícolas, sino que su generalización contribuiría a la estabilización de precios de los alimentos.

*Marco Antonio Cabello Villarreal es subdirector de Diseño de Programas de FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. ?mcabello@fira.gob.mx