En el debate del pasado domingo, los candidatos a la Presidencia de la República mostraron un grave desconocimiento del sector telecomunicaciones: con propuestas ambiguas basadas en el eterno discurso de promover la competencia sin definir los cómos y apostando a temas de coyuntura que, electoralmente, son muy rentables, pero que están alejados de la agenda que tendría que desahogar el próximo gobierno para destrabar uno de los sectores más importantes de la economía nacional.

Los aspirantes a la Presidencia prendieron un foco rojo para el sector de las telecomunicaciones porque, a partir de las propuestas planteadas, queda claro que ninguno de ellos sabe cuál es la realidad de la industria ni cómo enfrentar sus principales problemas y, sobre todo, no tienen idea de qué se requiere para hacer realidad el mandato de la Ley Federal de Telecomunicaciones: fomentar una sana competencia para que los servicios se presten con mejores precios, diversidad y calidad en beneficio de los usuarios.

Los planteamientos de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, fueron los más preocupantes. Mal asesorada por su equipo de campaña, habló de establecer una Red Nacional de Telecomunicaciones y de crear no sólo una tercera cadena de televisión, sino hasta una cuarta, quinta, sexta y cuantas cadenas sean posibles. Así es como la abanderada panista entiende la competencia.

Al parecer, nadie en su equipo le explicó que implementar una Red Nacional de Telecomunicaciones implica que el Estado ingrese como operador a un mercado en competencia, quizá con un esquema de subsidios públicos que regresaría al país a los 70.

Así que, de resultar electa Presidenta, Vázquez Mota sí establecería una política diferente, pero diferente a la modernidad y a lo que requiere hoy el sector de las telecomunicaciones, pues con su proyecto sólo frenaría la competencia y distorsionaría al mercado.

Para lograr la penetración de los servicios de telecomunicaciones en todo país se requiere que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) licite la prestación de servicios en zonas rurales o urbanas que no sean rentables y, por tanto, carezcan de infraestructura.

El programa de cobertura social que necesita nuestro país no puede seguir sustentado en obligaciones de servicio universal al operador dominante y menos pretender establecerlo con subsidios generalizados a una Red Nacional de Telecomunicaciones. Se debe crear un fondo de servicio universal con cargo al erario público, pero sustentado en licitaciones bien dirigidas, que sean congruentes con un modelo de mercado rentable y competitivo.

Las dos últimas administraciones han ignorado la obligación que tiene la SCT de elaborar un programa de cobertura social, mandato establecido en la Ley Federal de Telecomunicaciones, mismo que no fue retomado por ninguno de los candidatos a la Presidencia. De haber tenido una adecuada asesoría sobre temas de telecomunicaciones, Vázquez Mota pudo formular un planteamiento más sensato y factible sobre un tema que ha sido gravemente aplazado.

Otra sinrazón de la candidata panista fue el planteamiento de crear, como si surgieran de la nada, una tercera, o cuarta o quinta cadena de televisión, bajo el argumento de que México requiere tantas cadenas como la tecnología lo permita y como los consumidores las necesiten . La aspirante sólo está preocupada por temas electoreros y parece desconocer qué implicaciones tiene lanzar una licitación de esta magnitud.

Nadie le dijo a Josefina cuáles son las verdaderas necesidades de los consumidores de servicios de telecomunicaciones y dónde están los temas que la próxima administración tiene que abordar con urgencia, como las altas tarifas que los usuarios pagan en telefonía fija, móvil y banda ancha, sin que ninguna autoridad se ocupe de fomentar la competencia en este mercado. Es en este mercado, precisamente, en el que la entrada de nuevos operadores resulta urgente y, de manera paradójica, nuestros órganos reguladores sólo han actuado como barreras artificiales de entrada.

La actual administración heredará al próximo gobierno una lista de pendientes que deberán ser abordados con prontitud, pero resulta preocupante ver que ninguno de los candidatos que tiene posibilidad de ocupar la Presidencia de la República ha elaborado una agenda seria sobre los temas de telecomunicaciones. Ojalá que los ambiguos planteamientos hechos el domingo durante el debate no sean presagio de otro sexenio perdido en materia de telecomunicaciones.

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