El domingo se realizó la elección intermedia más grande de la historia. El gran ganador fue el presidente. Su partido obtuvo el mayor número de gubernaturas, con sus aliados mantiene la mayoría del Congreso y no existe la menor duda de que su gobierno no intervino en el proceso. La mayoría simple ofrece, en el sistema presidencial, las condiciones para que el gobierno en funciones avance en su agenda, mientras que para lograr una reforma constitucional se tendrá que pactar con alguno de los partidos grandes. Eso podría suceder en algún tema específico, en el que exista un consenso amplio, que trascienda a la coalición que encabeza Morena.

En ese contexto se da el anuncio del cambio del secretario de Hacienda. En primer lugar, eso resuelve, con éxito, un pendiente que ya generaba cierta incertidumbre, el perfil del nuevo gobernador del Banco de México y el momento de su nominación. Arturo Herrera no solamente cubre bien los requisitos, sino que su estilo gusta al sector financiero y mantiene la tendencia de aprovechar la experiencia de los funcionarios del sector hacendario en el banco. Seguramente, por su formación y experiencia, el nuevo gobernador va a promover, en la junta del banco, políticas que no solamente contribuyan a la estabilidad de precios, sino también que ayuden al crecimiento y a la inclusión financiera. Su posición será independiente del presidente, como lo han sido las y los nominados recientemente a la junta de Banxico.

El nuevo secretario, Rogelio Ramírez de la O, es un economista de larga trayectoria, que desde hace años ha publicado análisis serios de la economía mexicana (un ejemplo más o menos reciente es el documento de trabajo que publicó en el Centro Espinosa Yglesias sobre la tendencia al bajo crecimiento económico que generaron las reformas estructurales) y que mantiene por décadas una gran cercanía con el presidente. Los relevos de secretarios de hacienda en la segunda parte de una administración son normales y generalmente tienen un propósito. Se esperaría que se impulse una reforma fiscal de naturaleza progresiva, posible en el contexto de reactivación económica en marcha, que sirva para financiar la política social y mantener la salud de las finanzas públicas, pero que no desincentive la inversión. Se cuenta con los márgenes políticos para lograr ese propósito, así como otras reformas pendientes para mejorar el gasto y el sistema financiero. El perfil de los nominados y los tiempos en los que se anuncian sirven para fortalecer el clima de estabilidad financiera al que contribuyeron las elecciones.

Twitter: @vidallerenas

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.

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