En materia presupuestaria, mal le fue al jefe del gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera. Su propuesta de fortalecer los ingresos de la hacienda capitalina, por la vía de un ajuste al cobro del impuesto Predial y la implantación de un nuevo derecho de alumbrado público, fracasó estrepitosamente.

¿Las nuevas tarifas habrían servido para mejorar los servicios públicos en la ciudad de México? No lo creyeron los diputados de la Asamblea Legislativa, quienes por el contrario criticaron la amplitud y el gasto excesivo en la burocracia y los programas sociales.

El alza impositiva servirá, en todo caso, para afrontar otros compromisos ineludibles, como son el pago de los servicios financieros que hace no mucho vendió al gobierno perredista, quien ahora está encargado de sanear las finanzas capitalinas, Edgar Abraham Amador Zamora.

A Edgar Abraham y a su equipo -en el que destacan la subsecretaria de Egresos, Victoria Rodríguez Ceja, y el tesorero, Emilio Barriga- tocó cabildear el paquete económico con los partidos en la Asamblea Legislativa.

Los funcionarios trataron de convencerlos de las bondades de reducir el subsidio a la Tenencia -aunque dependían de la decisión del gobierno de Hidalgo para establecer el rango del valor de las unidades que quedaría como referencia para cobrarlo- y de establecer el cobro del alumbrado público.

Les explicaron que sería la CFE la que cobraría a los capitalinos un sobreprecio de 10% de la factura de su consumo bimestral por ese concepto, que ya se cobra en una veintena de entidades del país. Sin mayor esfuerzo logístico o costo político, presumieron, estarían disponibles 1,100 millones de pesos que supuestamente serían distribuidos entre los 16 gobiernos delegacionales.

Era una propuesta informal. En cambio, los reclamos de un bloque de legisladores panistas y la frialdad de la mayoría progresista resultaron evidentes. Después de intensas negociaciones, lograron que el diputado perredista Vidal Llerenas aceptara llevar ante el pleno dicha propuesta. Aunque finalmente, el Jefe de Gobierno decidió dejar esa intentona para un futuro improbable.

Amador Zamora ha concitado críticas dentro y fuera del GDF por su nebuloso pasado laboral. Militante del PRD desde 1997, este candidato a maestro en Economía por el Colegio de México, de 45 años de edad, ha estado ligado a las cuestiones financieras desde que trabajó en Vector, la casa de bolsa del regiomontano Alfonso Romo.

En el 2004, cuando Arturo Herrera se hizo cargo de las Finanzas del GDF, en el último tramo del sexenio de AMLO, Amador Zamora se desempeñó como Director General de Administración Financiera. Y al arranque del 2007, sin pausas de por medio, de la austeridad republicana que proclamaba como funcionario, se convirtió en adjunto de Jean-Jacques Saint-Lezin, mandamás de Dexia Crédito Local, la filial del banco francés que había apalancado la reestructuración de las deudas estatales, al final del sexenio foxista. En el 2005, Dexia Crédito Local consiguió los recursos para que Protego renegociara la deuda del organismo operador del sistema de agua potable y alcantarillado de Tlalnepantla de Baz. La legislación vigente entonces prohibía a los gobiernos locales y estatales endeudarse en moneda extranjera o con instituciones financieras internacionales. Por lo tanto, este tipo de operaciones requerían a una filial local de un banco extranjero o, en su defecto, un fondo de capital.

En el 2007, el GDF contrató con Dexia un refinanciamiento para su deuda por 7,000 millones de pesos en condiciones que aparentemente resultaban beneficiosas: con una tasa fija de 8.5%, el umbral de vencimiento quedó fijado hasta el 2040. Otro crédito por 7,000 millones de pesos se fue hasta el 2047.

Antes, había participado en la renegociación de una deuda, por 7,000 millones de pesos, del gobierno del Edomex que quedó con vencimiento al 1 de mayo del 2038.

En tres años de operaciones, reestructuró la deuda de ayuntamientos como Guadalajara y Tultitlán, además de los gobiernos estatales de Querétaro, Jalisco, Sonora, Durango, Guerrero y Michoacán, donde el refinanciamiento de una deuda de 969.5 millones de pesos quedó a 25 años.

Dexia quiso migrar al financiamiento de infraestructura en el 2008, pero la crisis financiera obligó a descontinuar sus actividades bancarias en México. Y cerró.

En el 2009, cuando Luis Rosendo Gutiérrez fungía como Tesorero del DF y Armando López Cárdenas como Subsecretario de Ingresos, Amador Zamora fue enviado a la Dirección General de Calidad de Vida. Al final del sexenio de Marcelo Ebrard fue Subsecretario de Planeación Financiera.

Con Miguel Mancera ocupa la Subsecretaría de Ingresos. Al margen de esas definiciones ha quedado el Programa de Modernización del Catastro que implementó la Secretaría de Finanzas del GDF en el 2007, cuando al frente de esa dependencia estaba el actual senador perredista, Mario Delgado.

Detrás del mismo está un contrato trianual, de más de 40 millones de dólares, firmado por la administración de Ebrard con El Corte Inglés para hacer posible -mediante estudios fotogramétricos y de campo- la identificación en forma remota de todas las superficies y construcciones de la ciudad.

En campo trabajaron 300 brigadas, mientras que una cámara de alta tecnología montada en una aeronave y un equipo en tierra contratado por la firma navarra TraCaSa tomaron más de 8,000 fotografías aéreas rectificadas y ortofotos de más de 2 millones de propiedades del padrón catastral.

Las autoridades querían una sola base de datos fiscal-catastral, que además de toda la toda la información urbana. Pero su aplicación en pleno esperará mejores tiempos.