Después de su aprobación en la Cámara de Diputados, justo hace un mes, la reforma política de la ciudad de México quedó en manos del Constituyente Permanente. Bastaron los primeros 10 días del 2016 para conseguir la aprobación de 18 de los 31 Congresos estatales, con lo que sólo resta la promulgación del Ejecutivo federal.

Apenas aparezca el decreto presidencial en el Diario Oficial de la Federación, desaparecerá el Distrito Federal. Y nacerá la Ciudad de México (CDMX), que simultáneamente será capital de los Estados Unidos Mexicanos, sede de los poderes de la Unión y entidad federativa con autonomía en todo lo concerniente a su régimen interior y a su organización político-administrativa.

El gobierno de las demarcaciones territoriales de la CDMX estará a cargo de las alcaldías, sujeto a las previsiones de ingresos de la hacienda pública capitalina. La Legislatura local aprobará su presupuesto, mismo que podrán ejercer de manera autónoma.

Las alcaldías quedaron definidas, en el texto constitucional, como órganos políticos y administrativos encabezados por un alcalde, quien presidirá un concejo que será electo para un periodo de tres años. Según la población de cada una de las demarcaciones, habrá un mínimo de 10 concejales y un máximo de 15 ediles, de los cuales 60% será electo por mayoría relativa y el resto, por el principio de representación proporcional. Ningún partido o coalición podrá tener más de dos terceras partes de los miembros del cabildo, que serán electos a partir del 2018,

El artículo 4 transitorio del decreto define que la elección de las alcaldías se realizará con base en la división territorial de las 16 delegaciones del Distrito Federal y precisa que los concejos de las 16 alcaldías se integrarán por el alcalde y 10 concejales, de los cuales seis serían electos por mayoría y cuatro serían pluris.

Será en la Constitución Política de la Ciudad de México donde queden establecidos los parámetros de la reelección de alcaldes y concejales por cualquier periodo adicional, en el entendido de que sólo podrían postularse por el mismo partido o por cualquiera de los partidos integrantes de la coalición por la que hubieran alcanzado el cargo, salvo que hubieran renunciado o perdido su militancia antes de la mitad de su mandato.

La autonomía política, sin el ejercicio de la potestad de gasto, sería el gatopardismo. Por eso, casi tan importante como la definición de los mecanismos para la reelección en la Constitución de la Ciudad de México, es el establecimiento de las normas que permitan la autonomía presupuestal. ¿Será el fin del centralismo político-económico característico de los gobiernos perredistas en el DF?

El calendario y los términos para la distribución de las ministraciones de las alcaldías, de conformidad con el presupuesto aprobado, sería definido por la Asamblea Legislativa, cuyos integrantes, además, deberán garantizar que la transferencia de los recursos sea puntual y efectiva, en aras de contar con plena certeza respecto de la percepción y el ejercicio de las partidas.

EFECTOS SECUNDARIOS

RE-UNIDO. Convocados por el alcalde de Aguascalientes, Antonio Martín del Campo, una docena de senadores panistas suspendieron temporalmente su asueto y acudieron a la capital hidrocálida para presenciar el informe de labores del edil. Allá estuvieron el presidente de la Cámara Alta, Roberto Gil, y los legisladores Ernesto Cordero, Sonia Mendoza, Fernando Torres Graciano y Juan Mendoza, pastoreados por su coordinador, Fernando Herrera Ávila, quien además concitó a los ex gobernadores Marco Antonio Adame, de Morelos; Juan Manuel Oliva, de Guanajuato y Felipe González. El líder de los senadores del blanquiazul, junto con el alcalde Martín del Campo y el legislador Martín Orozco son los tres finalistas en la carrera por la candidatura al gobierno.

ABSURDOS. En el número 2014-1 de la revista científica Journal of Nutrition es posible consultar un estudio sobre la ingesta de calorías proveniente de bebidas de los mexicanos de diferentes edades, los mayores consumidores de aguas frescas son las personas mayores a 20 años. Este grupo poblacional consume un total de 213 calorías diarias proveniente de aguas frescas. Si se compara con el consumo de calorías diarias proveniente de refrescos en este mismo segmento, se encuentra que no existe prácticamente ninguna diferencia, ya que representan 207 calorías de su ingesta diaria promedio. Ese mismo estudio refiere que quienes consumen atole aportan a su alimentación diaria 801 calorías provenientes de esta bebida. Si se compara con el consumo de refresco (207 calorías de la ingesta diaria promedio), se puede observar que el consume de calorías por atole es 400% mayor. Esta información resuena, en el renovado debate sobre el IEPS al consumo de alimentos de alta densidad calórica y de bebidas saborizadas con azúcares añadidos, vigente desde el 2013, con la intención de reducir su demanda y mejorar las condiciones de salud de la población mexicana. La previsión del gobierno federal y el Congreso de la Unión, a largo plazo, es que disminuyan los niveles de enfermedades asociadas al consumo de los productos gravados, sin duda, pero también generar una recaudación importante que permitiría financiar actividades de salud pública. Estos impuestos especiales guardan una relativa correspondencia con las prácticas fiscales internacionales y con la teoría económica; sin embargo, las deficiencias en el diseño de las medidas implementadas limitan su efectividad como instrumentos coadyuvantes para mejorar la salud pública y para sostener mayores niveles de recaudación tributaria.

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