Cachirulear es altamente penalizado por la comunidad internacional. Los mexicanos desafortunadamente tenemos experiencia directa: muchos aún tenemos grabada la humillante memoria de que, después de organizar el fabuloso mundial de México 86, la comunidad internacional nos penalizó impidiendo la participación de nuestra selección en Italia 90. No fue de a gratis. Dos años antes, habían cachado al Tri alineando partidos con jugadores veteranos que pretendían ser más jóvenes para competir en partidos sub-20. Tuvimos cachirules que no nos trajeron victorias repetidas y sí muchas vergüenzas.

La historia podría repetirse, ahora en el plano energético, si el gobierno federal no detiene inmediatamente las medidas que está ejecutando para que la CFE pueda alinear a sus Certificados de Energías Limpias (CEL), cachirules en los mercados de electricidad. De acuerdo con lo que han advertido, más de 60 empresas, organizaciones ambientalistas y expertos, las modificaciones a los lineamientos para otorgar CEL desvirtúan las reglas del juego existente porque le permiten a la CFE ya no sólo recibir estos certificados por sus plantas nuevas, sino también por las veteranas. Como tal, el cambio en el marco regulatorio normaliza de inmediato a los cachirules.

Igual que sucedió en el camino a Italia 90, es una medida que, si se analiza con calma, no sólo resulta mañosa. También, genera enormes daños materiales y reputacionales a cambio de un beneficio que, dependiendo al experto que se consulte, va de lo efímero a lo ilusorio.

Es cierto que la subsidiaria de suministro básico de CFE, al ser un sujeto obligado de la ley de la industria eléctrica, tiene que demostrar que un porcentaje de su consumo está respaldado por estos certificados. En la medida en que las subsidiarias de generación de CFE no puedan cumplir por sí solas plenamente con ofrecer este volumen de certificados (que incrementan desde 5.8% actual hasta llegar a 13.9% en el 2022), la CFE en conjunto sería un comprador neto de CEL. Es basado en este punto, ignorando el resto del contexto, que la CFE ha impulsado los cambios que permiten alinear a sus cachirules, como si generara un beneficio neto.

Pero esta forma de diagnosticar la situación es incompleta. La clave para generar beneficios para la CFE —particularmente para la subsidiaria de suministro básico— no está en garantizarle autosuficiencia de CEL, sino en aprovechar todos los mecanismos posibles para que adquiera electricidad al menor costo posible. Cuando se generan estas eficiencias, CFE suministro básico, registra menores costos, captura mayores beneficios y exige menores subsidios en sus operaciones. La evidencia en este sentido es contundente: mientras el costo medio de la electricidad en el mercado mayorista ha rondado los 81 dólares por MegaWatt-hora (MWh), el costo medio de la electricidad en la tercera subasta de largo plazo rondó los 20 dólares. El mercado con los CEL funcionando bien incentiva la entrada de nuevos jugadores eficientes, que permiten reducir los costos de manera significativa.

Más allá de la renuncia a estos beneficios cuantificables a cambio de efectos incompletamente calculados, está el impacto mismo del cachiruleo. Certificar las plantas veteranas de la CFE como si fueran nuevas inunda el mercado de los CEL y, por lo tanto, destruye inmediatamente el valor de los certificados en el mercado (tanto para CFE como para los privados). Esto representa un quebranto económico inmediato que es moderado pero generalizado, sí.

Pero lo más grave es que, igual que los directores técnicos que introdujeron cachirules en el Tri, es una decisión que pierde de vista que el partido por sí sólo nunca tuvo sentido. Eran el torneo y el sentido de largo plazo los que animaban su significado.

Los CEL, como tal, nunca han sido un fin. Son un mecanismo  —un potente motor— para cumplir nuestros compromisos internacionales en materia de cambio climático. La pírrica victoria de que CFE sea rica en CEL fácilmente nos puede sacar de la jugada internacional, de auténtica clase mundial.

Pablo Zárate

Consultor

Más allá de Cantarell

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